Ya estoy el gorro de las malditas bebida energéticas.
Para empezar, porque no son tales. Y para seguir, porque fomentan cierta cultura de pre-consumo de drogas que me parece, como poco, digna de yonkis. La consecuencia es que en vez de tener jóvenes dinámicos y despiertos, tendremos fiambres jugando a póker con los gusanos.
Vamos a ver. Yo admito únicamente dos sustancias estimulantes en mi vida cotidiana, y estas son el té (que bebo en cantidades industriales), y el café (que tomo con moderación). Si a esto le añadimos infusiones como la tila o la camomila, tenemos un cuadro de lo más inofensivo. Además de barato. Me consta que nadie ha muerto nunca por sobredosis de camomila (pero sí se ha puesto muy osito).
Sin embargo, el otro día me enteré en el campus de que en una discoteca se va a montar una "fiesta Burn". "Burn" no es la magnífica canción de Deep Purple (en este caso), sino una nueva bebida energética de Coca-Cola, con diseño bastante agresivo. Si habéis visto la publicidad en la tele, parece un reclamo de una bebida a base de metadona, no una con simples estimulantes tradicionales.
Presentado en formato de lata de 250 ml. y dirigida a los jóvenes, Burn es un producto con un estilo muy cuidado y diferente que tiene un sabor afrutado y un olor suave. Se produce en Holanda y será distribuida en el mercado español por los embotelladores de Coca-Cola en nuestro país. Presente en otros países como Inglaterra, Alemania, Grecia y Holanda, Burn llega a España guiado por el concepto "Tested in Ibiza", transmitiendo todo el espíritu de la marca inspirado por la energía, el estilo y la noche.Anda ya. "Tested in Ibiza"... "el estilo y la noche"... menudas sandeces. ¿Y eso de producido en Holanda? ¿Lo han puesto para que el paleto de turno piense "Guau, de Holanda, como los porros, juar juar"? Yo he probado la Burn. Y también la Red Bull: dejando a un lado el sabor cuestionable ("asqueroso" dicen los entendidos), el efecto que surte es nimio. Es como tomar un par de cafés.
Claro que por mi constitución y metabolismo, dos cafés no me causan grandes cambios.
Aún así, se nos quiere vender la moto de la "mega-estimulación", o de la "droga tímida", como si estas bebidas fueran subrogados de sustancias estupefacientes más dañinas y poderosas. La lógica de fondo no me gusta para nada. Claro que no debemos olvidar tampoco que la Coca-Cola de principios de siglos llevaba auténtico extracto de coca (que luego se quitó mediante procesos de decocainización).
En Asia existen bebidas aún más potentes, como los "Genki Drinks" nipones; son botellitas repletas de ginseng y otras sustancias hasta límites que bordean lo ilegal. Son las drogas para los trabajadores asiáticos que tienen jornadas de 20 horas sobre 24. ¿Son nuestras bebidas energéticas un preludio a la situación asiática? ¿Vamos de camino del ciclo "droga-trabajo-droga"?
Parecer ser que el mundo geek está empezando a mostrar tales síntomas. Sólo hay que ver la cantidad de productos cafeinados y con ginseng que se venden en ThinkGeek: pastillas con cafeína, gel de ducha con cafeína, incluso un energy drink que se llama Monster...
Donde haya un buen cappuccino o una taza de té verde, que se quite lo demás.

