El otro día leí en el Corriere della Sera un artículo que me dejó estupefacto.
En él se relata el caso de Ciro Eugenio Milani, un blogger del norte de Italia que ha estado cuatro meses posteando acerca de su intención de suicidarse, en su weblog "Prima di Partire" (Antes de Partir). Y lo ha hecho. Vaya si lo ha hecho. El día 11 de julio se ha tirado por un puente (9 días antes de lo que había anunciado en su blog). La última entrada, posteada automáticamente por Wordpress, dice lo siguiente (traduzco del italiano):
Gooood morning readers!
Gooood morning Blogosphere!
Mientras léeis este post, si todo ha ido según lo previsto, ya estoy muerto y enterrado. (Este post es póstumo, gracias a Wordpress)
Luego sigue relatando su modus operandi, la forma en que ha navegado de forma anónima con Tor para ocultar sus huellas por la red, el alta en el servicio Weblogs.us, la cuenta GMail. Todo eso con un propósito muy específico:
Mi objetivo primario, con este blog, era el de ser lo más anónimo posible. Oculto. Mi miedo más grande es que algún obstinado idiota intente contactar con mi familia, con la policia, o con algún hospital psiquiátrico, impidiéndome alcanzar mi meta.
Al final del post, pide el feedback de los lectores: "¿He sido hábil?". El mismo tono durante cuatro meses. Pidiendo consejo acerca de la mejor forma de quitarse la vida, entre el humor más negro y la tristeza sofocante. Posteando pistas ocultas acerca de su identidad (¿una forma tímida de pedir ayuda?). Sus posts son un compendio de la depresión más negra. Tenía también otro blog, y un fotoblog. Posiblemente se trate del primer blogger que postea después de haber muerto.
Hace poco hablaba de los blogs como terapia, pero hay casos que invalidan totalmente el aserto. Como éste que acabo de contar: el de un publicista de 26 años que ha convertido su decisión de quitarse la vida en un show por Internet. Las categorías de su blog hielan la sangre: "Reflexiones", "Suicidio", "How-to", "Preparativos". Llegan a su blog todo tipo de comentarios: desde los que amenazan con denunciarle hasta los que aplauden su decisión. Incluso hubo gente que le pedía consejo. Siguen llegando a su blog comentarios. Alguien pregunta cuándo será el funeral de Ciro.
Todo interactivo, real-time, tecnológico. Los blogs son así.
Una lógica perversa, la de algunos suicidas. Haciendo pública su decisión, y al mismo tiempo ocultándose. Pidiendo ayuda con un lenguaje encriptado. El 7 de julio Ciro postea su última lista de la compra. En otro post amenaza con matar a cualquiera que intente ayudarlo. Nunca había leído un blog parecido, pero siempre hay una primera vez. La evolución del Depreblog. La quintaesencia de la melancolía electrónica.
A partir de aquí nos toca reflexionar a nosotros, a los bloggers. ¿Es el blog un medio peligroso? Desde luego que no. Esa es una conclusión estúpida. Pero como todo medio de comunicación masiva, puede conducir a situaciones críticas. ¿Se toma en serio el mensaje de un blogger? ¿Demasiado en serio? ¿Se suicidó Ciro porque quería, o porque los comentaristas de su blog le animaron a ello? ¿Qué hubiera pasado si Ciro no hubiese abierto un blog? Preguntas sin respuestas obvias.
Y luego queda el diario. Sigue ahí, en Weblogs.us. Nadie lo quitará, posiblemente, en mucho tiempo. Un diario colgado en la red que puede sentar precedentes. Asustar, disgustar, o servir para la tesis de algunos psicoterapeutas. ¿Una advertencia? ¿Un huella humana entre miles? ¿Algo que nació como una broma y que luego cristalizó en algo mucho peor? ¿O sencillamente una muestra más de lo que un blog puede contener?
¿Qué opináis vosotr@s?
P.D: También se habla del asunto en El Mundo y en otros blogs, como Bicubic (con un tono bastante simplista, todo hay que decirlo).

