El papelorio colgado en Alcampo
A veces no consigo entender esta maravillosa hermandad de naciones que es España (o lo que sea esto, que no lo entiendo).
El tema del boicot a productos catalanes, por ejemplo. Y en la misma línea, el accidente diplomático en Alcampo. Todo esto tiene un tufillo de imbecilidad que no consigo quitarme de la nariz. Tomemos el caso de Alcampo. Alguien pone papelitos con el siguiente texto:
Atención señores clientes: para más surtido en estuches de regalo y cavas no catalanes visite nuestra exposición especial situada a la espalda del pasillo de congelados.
Sin darse cuenta de que está dando una imagen lamentable. ¿Por qué lamentable? Al parecer está escuchando las peticiones de un sector de clientes, los que quieren "hacer boicot" a productos catalanes. Pero, por un lado, Alcampo cava su tumba (en sentido figurado), al recortar las posibilidades de venta de una parte de su stock; y por el otro dan una imagen casposa y retrógrada a su clientela moderada.
Si quieren hacer boicot, tienen que hacerlo bien. Pero ya sabemos que la coherencia no es precisamente un rasgo de la raza humana. Esta gente, estos "boicotadores", dejarán de comprar cava. Ok. Es su derecho como consumidores. Ahora bien, ¿dejarán también de llevar productos textiles fabricados en Cataluña? ¿Llevarán su Seat al desgüace, por haberse construido en Hospitalet? La psicología suicida del boicot me intriga. En este foro pueden leerse auténticas perlas de cretinez. Por ejemplo:
Desde hace meses he ido sustituyendo otros productos catalanes por los fabricados en otras comunidades. Nunca hablé de esto excepto entre mis allegados. He quedado sorprendido al ver los miles de consumidores que como yo sabemos que el poder está en nuestras manos, en las manos del consumidor de a pié, de ese ciudadano ignorado por unos políticos de tercera división, considerado como ciudadano gris, anónimo.
Nótese el sadismo y la falsa sensación de poder. El sentido conspiratorio y noir, incluso. ¿No es ridículo? Gente que normalmente ni lucha por los derechos más básicos, ni lee las etiquetas de las porquerías que ingiere, ahora se dedica a esto de los boicots con fruición y alevosía. Más:
Miro y remiro todas las etiquetas. Lo que sea vascorro o catalanufo se queda en el estante ( de momento) no me importa si es sede social o fabricación lo que ese producto tenga en esas tierras. Solo rechazo lo que venga de esas tierras.
Más adelante, una frase reveladora:
!!! ESPUMOSOS VALENCIANOS, LOS MEJORES DEL MUNDO ENTERO ¡¡¡
Que demuestra, en el fondo, las raíces infantiloides del boicot, y de parte de la lucha nacionalista en esta península. "Yo soy mejor que tú", "Mi casa es más grande que la tuya", "Mi coche va más rápido", "Soy el mejor", "Conozco un sitio con buenos precios pero no te lo digo, así te jodes", "Que se muera mi vecino, me da igual", "Usted no sabe con quién habla", etcétera etcétera.
Apestosa mentalidad de niño malo. Nada más y nada menos. Se leen barbaridades en cualquiera de los bandos. ¿Es esta la manera de defender el concepto de nación, la historia, y los idiomas de este rico crisol de culturas (o lo que coño se supone que sea)?
¿Qué será lo próximo? ¿Tirachinas y chivarse a la maestra?

