Esta mañana leí una noticia muy interesante en mi periódico de confianza. Va de psicología y enfermedades. Para entendernos, se trata de un artículo publicado en Psychosomatic Medicine.

En el artículo "Emotional Style and Susceptibility to the Common Cold", el equipo del doctor Sheldon Cohen, de la universidad Carnegie Mellon, afirma haber demostrado que una actitud optimista está relacionada con un menor riesgo de enfermedad.

A partir de una muestra de 334 voluntarios, de edades comprendidas entre los 18 y los 54 años, se han creado grupos a partir del estilo de afrontamiento de cada uno, optimista (PES) o pesimista (NES). Creo que la división entre ambos grupos se ha llevado a cabo mediante entrevistas y alguna que otra escala típica, de las que solemos usar los psicólogos para ahorrar tiempo y dinero. A cada sujeto se le suministraron, mediante gotas nasales, uno de dos rhinovirus. Luego se controlaron todos los sujetos en cuarentena, observando si desarrollaban los síntomas del resfriado típico. No sé hasta qué punto es ético infectar a un sujeto experimental, pero en fin, supongo que les informaron.

No tengo acceso al artículo de texto completo, porque vale ocho malditos dólares. Pero el abstract afirma que el estilo emocional positivo (PES), caracterizado por reacciones optimistas y relajadas, se asoció con un menor riesgo a la hora de desarrollar un resfriado. Esta relación se mantenía incluso después de controlar otras variables, como el tipo de virus, anticuerpos específicos, sexo, edad, educación, raza, masa corporal y estación del año. El estilo emocional negativo (NES), no se asoció, sin embargo, con los resfriados (una correlación nula, supongo: el abstract no dice nada al respecto). En otro análisis se comprobó que el NES estaba asociado con mayores quejas sin fundamento (vamos, una actitud hipocondríaca).

Los investigadores excluyen, no sé sobre qué base, que el menor riesgo de desarrollo del resfriado en sujetos optimistas se deba a niveles diferentes de hormonas o mejores prácticas higiénicas. No explican el posible mecanismo que podría subyacer a este menor riesgo. Y por otro lado, ya sabemos todos que correlación no implica relación causal. Da la impresión de ser uno de los típicos estudios que los periodistas buscan y adoran, porque son aparentemente espectaculares y llenos de sentido común.

Desde luego el despliegue de medios ha sido importante, y el estudio merecería una lectura atenta - si tuviera esos ocho dólares para comprarlo. Hay que ir, por otro lado, con pies de plomo a la hora de hablar de fenómenos psicosomáticos, por su complejidad, por las enormes dificultades para investigarlos, y por la gran cantidad de crédulo suelto. Desde luego que sí, parece lógico pensar que una actitud optimista es mejor que una pesimista a la hora de afrontar una enfermedad. Pero yo prefiero apelar a esos mismos mecanismos que el grupo de Sheldon ha descartado, es decir, niveles de hormonas y conductas higiénicas.

Una persona deprimida, estresada, producirá niveles mayores de cortisol: a la larga, esto no es nada bueno. Atrapad un ratón salvaje en vuestra mano, y al cabo de unas horas morirá por la sobrecarga de sus glándulas suprarrenales. Además de la cuestión hormonal, tenemos la conducta saludable: una persona pesimista y deprimida sentirá menos interés en si misma y en su salud, practicando conductas poco saludables, buscando a veces todo lo contrario a una mejora de sus condiciones. Por poner un ejemplo, el sujeto pesimista no toma las medicinas cuando toca... o no se afeitará :)

En resumen, el estudio que acabo de examinar, no me convence. ¿Qué opináis del tema?

# - Escrito por Fabrizio el 2003-08-18 a las 19:12


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