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Siempre estamos, en esta anónima red de personas cuyo rostro no vemos, a la caza y captura de emociones. Algunos tienen más talento que otros a la hora de describir la ira, la alegría, el miedo, la sorpresa, el amor, etcétera. Existe sin embargo una forma más económica de expresar estados de ánimo a través de Internet, y no consiste en el uso de ninguna costosa tecnología multimedia, sino únicamente en la sabia configuración de caracteres ASCII.
Me refiero a los emoticonos. Tachán.
Existen proyectos muy recientes, como iMood, en los que un usuario puede ir informando a los demás, mediante una pequeña imagen en su página web, acerca de sus emociones. El fenómeno, sin embargo, es bastante más antiguo. La evidencia más remota en el tiempo del uso de emoticonos es del año 1982, cuando Scott Fahlman usó por primera vez un smiley. Desde entonces, se han ido creando muchos más, algunos bastante increíbles, y difíciles de reconocer a simple vista... como estos:
:-.) Cindy Crawford
%-~ Picasso
8(:-) Mickey Mouse
:-----} Pinocchio
@@@@8^) Marge Simpson
=(_8^(1) Homer Simpson En mi caso, la necesidad de utilizar emoticonos durante la comunicación por Internet es vital y omnipresente. La mayoría de mis mensajes contienen uno o dos emoticonos: a través de IRC, en los e-mails, en los comentarios de los foros y grupos de noticias... El deseo de informar a la otra persona acerca de nuestras emociones es poderoso, y mejora la comunicación.
O tal vez no.
La característica más importante de la comunicación on-line es el completo control del acto comunicativo que tienen ambas partes: si deseo cortar la comunicación, la corto; si mi intención es enviar más o menos información, o manipularla, también puedo hacerlo. En el caso de los emoticonos, esto es bastante evidente. Hay personas, como yo, que se pasan con las caritas y los simbolitos emocionales, llevando a cabo un verdadero flood de sonrisitas y ojitos - con el riesgo añadido de que esta información pronto pierda significado para el receptor, y por lo tanto se ignore.
Otra posibilidad consiste en enviar un mensaje en apariencia duro y condimentarlo con un emoticono alegre y simpático, por ejemplo un guiño o una sonrisa. Este acto en apariencia contradictorio, esta paramimia virtual, no es algo patológico, sino una maniobra de alto valor estratégico. En el mundo de la hipertextualidad y el procesamiento de la información, los mensajes opuestos se ponderan hasta alcanzar cierto equilibrio. A veces una opinión hostil, acompañada de una sonrisilla, evita males mayores como una flame war o una pelea de insultos...
No todos se encuentran a gusto, sin embargo, con los emoticonos. En los contextos negativos, por ejemplo, el uso de un emoticono que exprese tristeza, puede tomarse como una ofensa o una falta de interés, a pesar de las buenas intenciones del remitente. El uso de emoticonos se asocia a un ambiente relajado y cordial, donde el uso de grafismos expresivos tiene buena aceptación. Cuando hay que hablar de cosas serias, los emoticonos desaparecen de repente. Es un fenómeno bastante interesante. Diría que tiene que ver con el miedo a generar expresiones emocionales discordantes con el contenido recibido. O puede que se trate de una focalización de los recursos atencionales en datos puramente verbales. Ni idea - de momento.
Desde que aprendí a usar los emoticonos, hace siete años, no he parado. Los empleo con frecuencia. Algunos de mis amigos y conocidos, por otro lado, son más bien parcos en el uso de tales elementos de comunicación (y es una postura tan respetable como cualquier otra). Verles escribir un emoticono, es todo un premio :)
¿Os gusta usar emoticonos? ¿Cuál es vuestro emoticono favorito?
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