Esta mañana, mientras leía La Repubblica, uno de los periódicos más vendidos de mi país, topé con un curioso anuncio en la parte inferior de una página dedicada a los eventos internacionales. El titular decía "Algunos de los peores terroristas del mundo provienen de las mejores familias". Al pie del anuncio, se leía: "No hay futuro en el terrorismo", y luego la firma misteriosa: "European Security Advocacy Group". El texto es el siguiente:

Algunos de los peores terroristas del mundo provienen de las mejores familias. La gente cree que los terroristas son producto de la pobreza y de la desesperación. Pero eso es, en el mejor de los casos, una verdad a medias. El hecho es que los jefes del terrorismo global no proceden de la pobreza, sino de familias acomodadas. Incluso de familias pudientes. Osama Bin Laden, por ejemplo.

Antes de ascender a la siniestra notoriedad de la jefatura de Al Qaida, Bin Laden era conocido como un niño rico. Su padre creó una compañía de construcción saudí muy rentable. Otros notables terroristas tuvieron una educación similar. En Egipto, el organizador de la Jihad Islámica creció en una familia de médicos y educadores. Y en Europa, las principales influencias de la sanguinaria banda Baader-Meinhof procedían de la clase media. Por tanto, ¿dónde encaja la pobreza y la desesperación? Los desesperadamente pobres son fácil presa para quienes reclutan terroristas.

Son fáciles de manipular y susceptibles a un mensaje de odio y violencia. En lugar de programas constructivos de mejora económica y social, Al Qaida, Hezbollah y otros grupos terroristas ofrecen entrenamiento en las técnicas del terror: disparar y explosionar bombas sobre civiles inocentes, así como ataques suicidas. En lugar de traer a sus seguidores la comodidad y la prosperidad con la que ellos mismos crecieron, Bin Laden y compañía ofrecen una guerra sin fin y el martirio. Lo que prometen es venganza y quizá, algún día, una vida mejor. Lo que consiguen es la negación absoluta de la vida
He buscado en Internet el "European Security Advocacy Group", y no he encontrado nada. Bueno, no he encontrado una web oficial. Pero sí un artículo de ABC en el que se demuestra que el origen del mensaje no es una organización internacional, sino un rico ciudadano de Nueva York metido desde hace años en la industria de la publicidad. Publica sus anuncios desde el 14 de Septiembre del 2001, tres días después del atentado contra las Torres Gemelas, en periódicos de toda Europa. En España, lo hace en el periódico ABC, a través de la agencia Veinte Segundos.

El responsable de Veinte Segundos confirma que la primera fase del plan del norteamericano lo forman cinco anuncios que se van rotando «y un sexto -que es una incógnita- para publicar en caso de que se produjera un atentado de grandes proporciones. Para el 2004 está previsto que, además de en Prensa, los spots se den en radio». Además, el proyecto incluye una comprobación de eficacia por medio del análisis encargado a una empresa de estudios sociológicos porque el anunciante quiere resultados.
Estos peculiares anuncios son financiados mediante las donaciones de ciudadanos privados, empresas multinacionales, y hay quien dice que incluso desde el propio gobierno de los Estados Unidos. Todo esto me deja perplejo, al igual que el autor del blog portugués Exacto, en el post "Terrorismo e boas maneiras", cuya reflexión final es la siguiente:

A campanha internacional incidirá ainda sobre crianças, mulheres, educação, economia e o bem-estar das sociedades livres. Começaram com os abastados. Em doutrina podemos aceitar que os ricos têm maior disponibilidade para o terror, também ele uma forma de poder. Mas não podem ser os Media uma das faces da mesma moeda? Vislumbrei o futuro; cada qual a anunciar o apocalipse no tempero dos seus costumes.
Desde luego, este tipo de publicidades no abundan - por ahora. Hay periódicos que han rechazado publicar el anuncio, y otros que lo han aceptado, tras previo pago. No encuentro el mensaje en sí particularmente significativo: es un trocito de pseudo-disertación, propaganda que puede aceptarse o no aceptarse, según el ánimo de quien lee. Cualquiera que tenga suficiente dinero puede "inocular" trozos de propaganda en un periódico. Incluso sin dinero: en los periódicos locales poco espabilados, aparecen de vez en cuando cartas de la Iglesia de la Cienciologia disfrazadas como relatos de terapias milagrosas...

He tomado una decisión. Mañana compro un trozo de periódico para decirle a España que yo NO soy Borjamari. Y de paso, promociono mi blog, ale.

# - Escrito por Fabrizio el 2003-10-29 a las 00:29


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Comentarios

1
De: mini-fernand0 Fecha: 2003-10-29 01:30

Yo también he visto esos anuncios en periódicos españoles (lo que no recuerdo es si era El Mundo o El País)



2
De: JJ Fecha: 2003-10-29 01:36

A mí me dio también un mal feeling, algo así como los anuncios aquellos en los que salía Donato diciendo lo de que metía muchos goles porque creía en Dios. En fin, gente con mucha pasta y que no sabe en qué gastársela. Aunque a mí estas cosas siempre me resultan sospechosas; habrá que ver quién hay detrás.



3
De: fernand0 Fecha: 2003-10-29 01:38

Estoy de acuerdo JJ, da miedo por lo que haya detrás.



4
De: Algernon Fecha: 2003-10-29 03:26

Mucho dinero sin duda, porque esa clase de anuncios "durante un periodo de tiempo indefinido", no son precisamente gratis...



5
De: weblion Fecha: 2003-10-30 18:46

El mismo aviso - Corriere della Sera -27 octobre



6
De: Jueves Addams Fecha: 2003-10-30 23:41

he visto un anuncio de los grandotes junto a la carretera, que estaba firmado por Dios (con un mensaje tipo " por qué actúas como si yo no existiese") y me ha dado más miedo que aquél de "el papa viene a verte"
Qué rara es la publicidad...
Saludos



7
De: João Mãos de Tesoura Fecha: 2003-10-31 01:26

Vim aqui só para agradecer a referência simpática ao http://exacto.blogspot.com
Bom blog!
Virei mais vezes!
Saludos



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