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Desde que utilizo, con éxito, el interfaz on-line de mi cuenta bancaria, ya casi no necesito salir de casa para ir a una oficina, hacer cola en el mostrador e interaccionar con criaturas engominadas. Ya saben, los que me leen con cierta regularidad, que soy un perezoso de mucho cuidado. Y que, además, soy un geek. Todo esto ha propiciado el entusiasmo que muestro hacia el sistema bancario on-line.
Puedo hacerlo casi todo: consultas de saldos, descarga de ficheros excel con las operaciones, recarga de móviles, transferencias, domiciliaciones y recibos, pagar tributos municipales, pedir talonarios... Lo único que no puedo hacer, obviamente, es ingresar o sacar dinero real. ¿Imprimirlo en mi HP 720C? Ni hablar, soy un nene bueno, y mi pericia con el Freehand no es tan grande. Por lo demás, la comodidad de poder gestionarlo todo desde casa, es excepcional.
Mi hermano Flavio ha evolucionado aún más: no sólo usa una cuenta on-line, sino que además trabaja via Internet. Es un teletrabajador con años de experiencia, y su ordenador es a la vez banco, oficina y lugar de ocio. Todo en uno, lo cual no deja de parecer espeluznante a quien esté acostumbrado a caminar mucho para hacer las operaciones de cada día. Si lo quisiera, también podría estudiar on-line, gracias a universidades como la UOC o la UNED. Y podría hacer la compra por Internet en sitios como la FNAC, Mercadona o Carrefour, a domicilio, usando únicamente la tarjeta de crédito.
Gran parte de mi vida social se lleva a cabo en la red, mediante este weblog, los servicios de mensajería instantánea, los juegos multijugador y el chat via IRC (para quien no lo sepa todavía, el canal IRC oficial de Blogalia - #blogalia - está en IRC-Hispano). Gracias a la red pueden efectuarse conferencias, simposios, trabajo en equipo, investigación, marketing... pienso en lo que puede hacerse en Internet, y la lista es cada vez más grande. Ni siquiera William Gibson hubiese podido preverlo con su prosa barroca y asfixiante.
Y luego la gente fantasea sobre Matrix y los cerebros en una bañera... ja... ¡ya está ocurriendo!
Bueno, voy a dar un paseo, que necesito mover un poco mis músculos.
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