Se supone que debería haberme sacado el permiso de conducir nada más terminar el bachillerato: pero mi natural pereza y las ocupaciones universitarias impidieron que llegara a poseer una hermosa y verde L para colgar en el cristal trasero de un coche cualquiera.

Así las cosas, tengo 21 años y todavía dependo del transporte público para ir de un sitio a otro. Lo cual, de por sí, no es algo vergonzoso, sino todo lo contrario, puesto que utilizar autobuses y trenes resulta económico y saludable para el medio ambiente (o eso dicen). Sin embargo, el transporte público tiene una serie de defectos que limitan su uso a una serie de contextos muy limitada:

- Los trayectos son pocos, limitados e inflexibles
- El medio es compartido y generalmente incómodo
- Es lento
- Trenes y autobuses no son aptos para mudanzas
- No se puede fornicar en un autobús
- El coche es una metáfora de libertad, decía Enzo Ferrari

Por otro lado, tener un coche significa pagar un dineral en gasolina y mantenimiento, además de tener que pasar por la sangría que puede suponer el seguro. Si a eso añadimos el riesgo de tener a un geek distraído conduciendo por las calles, uno se lo piensa dos veces antes de dar un paso en falso.



Scooters y microcoches podrían ser una solución a corto plazo, pero los primeros no me convencen (además de que no encuentro un casco a medida) y los segundos me parecen caros y deprimentes. Así pues, lo que con casi total seguridad haré, será prepararme la teoría por mi cuenta, examinarme, luego hacer un puñado de prácticas, y sacarme el bendito carnet. ¿Y qué coche compraré? Ninguno, usaré el que me preste alguna alma caritativa. O tal vez me agencie un cinquecento, a saber.

¿Vosotr@s tenéis carnet?

# - Escrito por Fabrizio el 2004-02-17 a las 01:00


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