Leyendo este post insospechable de Fernand0, sobrevino un ataque de nostalgia, en el que recordé el inefable taca-taca, o andador, artilugio que permite transformar a un niño de cortísima edad en un peligroso proyectil de 10 kilos. Tengo fotos de cuando yo era un cyborg taca-taquero:



Estaba dispuesto a comerme el mundo. Ya podéis ver la expresión de conquista, grabada en mi tierno rostro de marcianito. Vistiendo con ese ropaje de astromecánico geek-freak, es natural que me gustara el taca-taca. Era como una consola de unix.



Y aquí arriba, exclamaba "¡Eureka!". Nótese el cabezo enorme - el cual todavía me da la murga, pues no encuentro casi nunca sombreros de mi talla. El pelo rubillo adquirió más tarde un tono castaño. Por lo demás, era un verdadero bizcochín, ¿verdad?

Ay, qué tiempos aquellos.

# - Escrito por Fabrizio el 2004-04-12 a las 01:00


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