Conozco muchas personas inteligentes, talentosas, técnicamente válidas, y con capacidades muy interesantes. Sin embargo, parte de estas personas poseen una cultura general nula, o muy escasa. Eso no cambia la estima que les tengo, pero sí dificulta - a veces - el flujo conversacional. Antes de meterme a hablar de "cultura", convendrá recurrir al Diccionario de la Real Academia, y ver qué se dice allí al respecto, pues el idioma es falaz en su uso, y despista al más precavido.

cultura. (Del lat. cultūra). 1. f. cultivo. 2. f. Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico. 3. f. Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc. 4. f. ant. Culto religioso.
La primera definición es demasiado agreste, y no nos sirve. La segunda es quizá la que más se acerque a la noción que manipulo aquí. La tercera es una acepción de corte historiográfico-demográfico, y tampoco resulta útil. La cuarta, mejor ni tocarla, porque el casero es ateo, y el ocupante que esto escribe, agnóstico. Ea, sigamos.

La cultura general, ese engendro que yo me atrevería a definir "frikismo" (de cualquier tipo), es aquel bagaje de saber aparentemente trivial que permite a una persona ampliar su conocimiento, extender tentáculos ontológicos a cualquier área intelectual, en una palabra, hacerse más conciente del mundo que le rodea, vivir más, estar más al tanto, no perderse, despertar. Ese conjunto de nociones que muchos consideran inútil, es una herramienta indispensable para estimular la creatividad, pues la persona que crea necesita beber de algunas fuentes, o de otro modo, perecer en arrebatos de repetición estéril.

Me doy cuenta que ser un excelente jugador de Trivial Pursuit, saber quiénes eran los partos y los sasánidas, hablar más de un idioma, bucear en todos los estilos musicales, tener conocimientos de historia del arte y arqueología, saber lo que es la vulgata, manejar más de un sistema operativo, conocer la historia de los videojuegos, haber visto muchas películas, y un largo etcétera, no son lo que se requiere hoy en día en un puesto de trabajo normal. Es más, es posible que tener tantos hobbies, tantos hábitos masturbatorios mentales, resulte contraproducente cuando, durante la pausa-café, tengamos conversaciones de esta guisa:

Jefe: Oye, ¿has preparado los informes para los moros aquellos?

Friki: No son "moros", sino turkmenos. Descienden de una estirpe sátrapa, y hablan un idioma que tiene por lo menos 3000 años de antigüedad...

Jefe: Con que te crees más listo, ¿eh? Te voy a rebajar el sueldo.
Esto ocurre todos los días. La persona con cultura general, no la muestra para dar por saco, sino porque siente que puede aportar algo. Muchas veces tiene que reprimir lo que sabe, o más bien lo que no sabe - porque todo conocimiento significa un aumento exponencial de la ignorancia, de las preguntas y de las dudas. Las dudas y las preguntas molestan a quien se considera en posesión de un saber sólido y establecido. La persona con buena cultura general es vista así como una molesta mosca cojonera.

Diantres, es comprensible.

Para no parecer pedante, para no hacer alarde inoportuno de erudición, la persona culta debe callarse. Lo cual representa en cierto sentido una tortura auto-impuesta. Pero no hay otra forma de sobrevivir en un mundo que busca la hiper-especialización, rehuye el humanismo y abraza con los ojos cerrados la visión del conocimiento separado en compartimentos estancos. El humanista, que tanto podría aportar al mundo, como lo hacían los filósofos griegos en época de Sócrates (esos sofistas mundanos tan criticados a posteriori) debe sufrir el ostracismo de la masa de expertos “fragmentados” que pululan hoy en día.

Desde hace algunos años, en las universidades españolas, ha hecho su aparición una nueva titulación, la de Humanidades, a través de la cual se ofrece una amplia base de enseñanzas humanísticas, desde la psicología hasta la historia antigua, pasando por los idiomas, la filosofía, la historia del arte, la geografía, la sociología, la política… Yo veo esta carrera como un gran contenedor, y personalmente no la cursaría. Pero su plan de estudios es interesante, y puede servir de guía para el friki-humanista del mañana.

El humanismo es necesario. Todavía no estoy muy seguro de la ecuación frikismo == humanismo (aunque yo opino que Leonardo da Vinci fue el primer geek italiano); pero sí estoy convencido de que a los chavales que ahora mismo pueblan las aulas de escuelas e institutos, hay que enseñarles - idealmente - a amar más de un tema a la vez, a ser capaces de reunir lo que saben en un gran tapiz, a ser un pelín filósofos. A ser creativos, vamos. Hay que enseñarles a trascender, a evadir el estrecho esquema epistemológico de sus asignaturas para que se alcen - de vez en cuando - en algún alto vuelo de la razón. Enseñarles, en resumen, a soñar, a especular, a dudar. A hacerse preguntas.

Me gustan demasiado las utopías.

# - Escrito por Fabrizio el 2004-04-12 a las 01:00


Referencias (TrackBacks)

URL de trackback de esta historia http://fbenedetti.blogalia.com//trackbacks/17520

Comentarios

Nombre
Correo-e
URL
Dirección IP: 54.224.121.67 (1c765f6b79)
Comentario
¿Cuánto es: mil + uno?

Ver historias anteriores