Se llamaba Fabrizio, como el que escribe estas líneas, el rehén italiano que ha sido brutalmente ejecutado con un tiro en la nuca por un grupo de delicuentes iraquíes. Se comenta, entre la leyenda y el rumor, que las últimas palabras de Quattrocchi, mientras intentaba quitarse la capucha que le habían puesto, fueron "Ahora veréis como muere un italiano". El país entero está fuertemente conmocionado, y el sentimiento generalizado entre la población es de odio hacia los asesinos, y hacia su entorno. Es inevitable.

Si alguien deseaba que Italia no se retirara de esta guerra absurda, desde luego lo ha conseguido.

Algunos, como los de la Lega Nord, piden que se aplique la bárbara Ley del Talión, y que se expulsen mil musulmanes por cada día de secuestro que pasa. Es una postura extrema, pero que representa a muchos italianos, y su rabia. Con la rabia, sin embargo, no se va a ninguna parte. Por otro lado, tampoco se consigue mucho, por ahora, con el diálogo: las contínuas negociaciones con jefes religiosos locales, no han conseguido ningún resultado, bien por la anarquía completa que impera en el suelo iraquí, bien por cierta incompatibilidad cultural entre negociadores.

Berlusconi, siguiendo el ejemplo del premier japonés, ha afirmado que no retirará las tropas de Iraq (unos 3000 soldados). Por una mera cuestión de orgullo diplomático, por no parecer cobardes ante la historia, y por ser fieles a una política militar absurda, la presencia de tropas en Iraq se ha convertido en algo más importante que la vida de cuatro personas. Son cálculos complicados, y puede que incluso retirando las tropas (o simulando una falsa retirada, estratagema que no se le ha ocurrido al gobierno italiano), los rehenes no serían liberados. Eso, desde luego, nadie lo sabe a ciencia cierta. El terrorismo es imprevisible.

Se afirma que esos cuatro italianos, alistados en un "ejercito mercenario", en uno de esos cuerpos de seguridad privados de EEUU, tenían que asumir el riesgo de muerte de la mano de los "rebeldes" iraquíes. Pero no parece que se les esté tratando, ahora mismo, como prisioneros de guerra. No existe ninguna regla en Iraq, y eso el gobierno italiano debería recordarlo. Tres civiles están de momento en manos de los terroristas, y es probable que sean ejecutados por sus captores si nadie los salva antes.

Pienso en las familias de los rehenes, en lo huecas que deben sonarles las palabras del gobierno, y en lo mucho que desearían volver a ver sus seres queridos. Cuatro víctimas de los juegos de poder internacionales, aplastados por los engranajes de la sinrazón diplomática, por el mezquino orgullo nacional, y por la esclavitud de conceptos tales como "derrota", "victoria", o "resistencia".

Estrategas incompetentes. Se han olvidado de los hunos de la estepa, y de sus falsas retiradas.

# - Escrito por Fabrizio el 2004-04-16 a las 01:00


Referencias (TrackBacks)

URL de trackback de esta historia http://fbenedetti.blogalia.com//trackbacks/17663

Comentarios

Nombre
Correo-e
URL
Dirección IP: 54.159.148.171 (b53a151e36)
Comentario

Ver historias anteriores