Siddharta es una preciosa obra de Herman Hesse. Narra, o más bien parafrasea, la vida del joven Buda. Escrito con estilo sencillo pero hermoso, extremadamente místico y oriental, "Siddharta" es una lectura agradable y llena de metáforas.

Muy apta para una parodia. He alterado ligeramente algunos de los pasajes más significativos para que la obra parezca más coherente. He aquí el resultado. Este es el pasaje modificado en el que Siddharta espera estóico el permiso de su padre para unirse a los samana:

Y en la última hora de la noche, antes de que empezara el día, regresó; entró en el cuarto y observó al joven, que le pareció más alto, como un extraño.

- Siddharta - invoco-. ¿ Qué esperas? Llevo media hora intentando hacer la jodida ablución de la noche.

-Tú ya sabes.

-¿Te quedarás siempre así y aguardarás hasta que se haga de día, hasta el mediodía, hasta la noche, como un yonki?

-Me quedaré así y esperaré.

-Te cansarás, Siddharta.

-Me cansaré.

-Te dormirás, Siddharta.

-No me dormiré.

-Te morirás, Siddharta.

-Me moriré.

-Me cago en todo lo que verdeguea, Siddharta. Estoy hasta los mismísimos. Coge tu maleta y lárgate ya a ese concierto grunge.
También es hermosa la amistad que une Govinda con Siddharta..

-¿Qué piensas, Govinda? -inquirió Siddharta en ocasión de una de estas salidas-. ¿Crees que hemos adelantado? ¿Hemos logrado algún fin?

Govinda pensó:

-Yo que sé tío. Llevo doce años de un lado para otro y lo único que se te ocurre es sonreír como un imbécil y decir "Om". No hay quien te aguante, Sid. A ver si un día entiendes que estoy enamorado de tí.

Pero, en realidad, dijo:

-Tú serás un gran samana, Siddharta. Has aprendido rápidamente todos los ejercicios, y a menudo has dejado admirados a los viejos samanas. Algún día serás un santo, Siddharta.

Y Siddharta replicó:

-Sí, algún día podré por fin ducharme.
Por no mencionar el entrañable barquero Vasudeva. Realmente profundo.

-Ya me miraste una vez por mis ropajes y además, con desconfianza (cabrón). ¿No te gustaría aceptarlos,barquero, puesto que a mí me molestan? Debes saber que no tengo con qué pagarte.

-El señor bromea -dijo el barquero, festivo. "Este es un radical-chic de mierda", pensó.

-No bromeo, amigo. Mira, ya una vez crucé en tu barca por el río, gracias a tu bondad. Hazlo también hoy y acepta mis vestidos como pago. Anda. Sé bueno. Porfa plis.

-¿Y el señor piensa seguir su viaje sin vestidos?

-Lo que me gustaría es no proseguir el viaje. Lo que más me apetecería, barquero, es que me dieras un delantal, y así podría quedarme como ayudante tuyo, o mejor, como tu aprendiz, pues
primero debo aprender a llevar la barca.

Durante largo tiempo el barquero observó al forastero, como si buscara algo.

-Tú estás tonto, chaval -dijo al fin.
Bueno, próximamente, otra libro-parodia.

# - Escrito por Fabrizio el 2004-05-20 a las 01:00


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