Una "obra" del inefable Ripollés

Yo no sé quién es el artista que se oculta detrás de la mayoría de rotondas que pueblan la provincia de Castellón, pero estoy seguro de que tiene algo que ver con Munch, y posiblemente con ciertas corrientes artísticas muy dolorosas (por ejemplo, la del simpático que hizo la escultura de ahí arriba).

Lo digo porque en cada rotonda, a modo de "obra de arte", hay emplazado un truño (no se me ocurre etiqueta mejor) de metal oxidado, con una forma vagamente abstracta, a menudo fruto del reciclaje y ensamblaje de piezas de hierro oriundas de desguaces navales de la posguerra. No sé lo que significa, pero cada vez que veo el monumento, me entra cierta congoja existencial-tecnológica.

Eso en el mejor de los casos. A veces los ingenieros de caminos (que de arte no entienden, me temo, un comino - olé esa rima), se han decantado por alguna alegoría que represente la localidad: se construye entonces un tripudio de estructuras deprimentes en semi-cerámica, con fuentes improvisadas de agua, arcos pseudo-romanos, y parafernalia de lo más kitsch.

Entonces, uno ya no sabe cómo referirse a una rotonda cualquiera, y termina por rendirse. Y si uno se rinde, puede emitir esperpentos como este:

Pues sí, mire, tiene que girar a la derecha en la rotonda esa de la escalera de caracola marrón, la que se tuerce sobre sí misma en un espasmo colateral de acero viejo, para luego evolucionar en un pilar fusiforme obtenido a partir de una vieja ancla, símbolo de...

# - Escrito por Fabrizio el 2004-06-09 a las 01:00


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