Herr Doktor Algernon von Putten
Universidad Sacher-torte, Viena


La postura bípeda es una de las cosas que nos hace humanos: es complejo mantener una postura vertical sobre dos piernas - y caminar con ellas, aún más. Lo saben bien los constructores de androides, que si no fuera porque resulta políticamente incorrecto, diseñarían robots de séis patas para labores en entornos humanos.

Caminar es sano y difícil: tanto es así que el primer signo de que algo anda mal en el organismo es la pérdida de la postura bípeda por otra que otorgue un mayor equilibrio. La humanidad se ha vuelto, sin embargo, perezosa: abusa de los autovehículos. Esto permite estar cómodamente sentados y dar rienda suelta a la parte más animal de nosotros mismos.

El ser humano dentro del coche, el homo conductor u hombre de Dakar, es un ser primitivo que se deja dominar por instintos mecánicos y despiadados. Es sencillo comprobar el aserto anterior observando la dinámica de los litigios en las carreteras. Supongamos que Fulano, alegre poseedor de un Seat Marbella (color vainilla reseca) conduce tranquilamente por la N-340, y que, de repente, acomete una maniobra errónea. El conductor del vehículo afectado - Zutano - pensará lo siguiente:

¿Ande va 'ste miserable? So cabrón, tiene un coche que parece una lata de sardinas descabezadas: le voy a pitar hasta que le salga el cerebro de las orejas. ¡Mamón! ¡Paupérrimo! Seguro que es un tío pequeño. Nadie puede caber en un coche tan insignificante. Y encima lo habrá pagado cuatro pelas, es un pobre matao que no tiene dinero para un abogao. Está muerto y enterrao.

Ahora bien, si Fulano hubiera cometido el mismo error conduciendo, por ejemplo, un todoterreno Lamborghini 4x4, un Porsche, o un Ford Explorer negro, Zutano hubiese pensado:

Eh... ¡eh! Joer. Caguendiez. Será cretino el tío este? Mmm. Le pitaría pero... joer, es un coche grande. A lo mejor está cachas. ¿Y si está lleno de agentes del FBI? Además seguro que es rico y tiene una manada de abogados en el maletero. Si le pito, este me demanda hasta sacarme las tripas. Bah, no pasa nada. Mejor me olvido del asunto.

En cierto modo, pues, el típico homo conductor es un cobarde que se pasa su tiempo midiendo los coches como si fueran miembros viriles. El coche como indicador en las interacciones sociales en el grupo/rebaño adquiere una importancia fundamental. El coche más respetado, según las investigaciones del equipo de Mossbauer, tiene las siguientes features:

- Color oscuro
- Gran tamaño (más de 6 metros de longitud)
- Cristales oscuros o polarizados
- Sonido potente y lleno
- Grandes neumáticos
- Antena bien visible de telecomunicaciones
- Conductor elegante con gafas negras
- Marca costosa (más de 30.000 euros)
- Todoterreno o berlina "presidencial"

El coche menos respetado, por contra, tiene las siguientes características, que le hacen irresistiblemente atractivo a la hora de pitar, emitir insultos, o mostrar agresividad:

- Color follomona (violeta, verdito, amarillito, blanco virgen)
- Pequeño tamaño (utilitario de menos de 4 metros)
- Cristales tipo pecera
- Sonido de escúter trucado (BRRAAP)
- Neumáticos casi de bicicleta
- Peluches en la parte trasera
- Pegatina de "Bebé a bordo"
- Pegatina de grupos de música alternativos
- Pegatina de "I Love Vallecas"
- Marca de pobres (menos de 6000 euros - nuevo)
- Conductor hippie

Mi consejo pues, es que pintéis de negro vuestro Seat Marbella, le pongáis una gran antena postiza, neumáticos anchos de Fórmula Uno, y un tubo de escape que produzca un ruido potente. No servirá siempre, pero al menos, los demás, dudarán si pitaros o no en un cruce el tiempo suficiente como para permitiros escapar.

# - Escrito por Fabrizio el 2004-07-27 a las 01:00


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