Detesto las llamada anónimas. Esas cuyo número no aparece en el visor del móvil o del fijo de casa. No entiendo cuál es su objetivo.

A veces se trata de llamadas hechas desde una red telefónica interna de una empresa (que suele hacer spam). Pero otras veces - la mayoría - se trata de las conocidas llamadas suspiro-de-zombi�, esas que llegan de repente, y duran poquísimos segundos.

A pesar de que el número esté oculto, uno descuelga con la esperanza de que haya al otro lado de la línea un ser vivo, pero no. Lo único que se oye, de hecho, es:

.... mmmfs..... * crack *... sjdkj....

Es el zombi.

Después de unos segundos, el no-muerto cuelga, y deja al usuario (yo) en la más absoluta perplejidad. En las películas americanas, las llamadas de este tipo son las típicas llamadas que hacen terroristas y asesinos a sueldo para saber si la víctima está en casa (así pueden detonar el explosivo C4 sin remordimientos).

En mi caso, lo más seguro es que se trate de alguien que se ha equivocado de número, de un zombi, o de algún lector entusiasta que disfruta escuchando mi voz mientras digo: "¿Sí?". También podría ser que algún grupo terrorista me haya confundido con Borjamari y quiera acabar conmigo. Quién sabe.

Las compañías de telecomunicaciones se desentienden de este tipo de problemas. Existen móviles que permiten desviar o rechazar automáticamente todo tipo de llamada anónima, pero esto no puede hacerse a nivel de operadora (qué coñazo). Mientras tanto, los zombies siguen marcando números.

Un día de estos hackeo mi móvil para que todas las llamadas anónimas se desvien al número de un restaurante en Micronesia. 2 euros al mínuto. Fijo que así dejan de tocar los huevos.

# - Escrito por Fabrizio el 2004-08-18 a las 01:00


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