Detesto tener que hablar de Borjamari, pero su última anotación es tan simplista y equivocada, que no puedo retener más mis opiniones al respecto. Bueno, en realidad no creo que sea suya, puesto que parece más bien un correo electrónico o un post de otra persona. Tanto da. Estoy acostumbrado a la personalidad múltiple, a la falta de criterio, a las crisis paranoides y al falso masoquismo de tan quijotesco personaje. Además, hace tiempo que no hacía un metapost. Echaba de menos hablar un poco sobre la blogosfera.

A lo que iba. Leed este párrafo:

Los weblogs no llaman la atención de la mayoría de la gente porque son sencillamente malos en su conjunto, repletos de historias repetidas, pensando siempre en el que escribe y nunca en quien lo lee (eso sí, hay que decir que uno lo escribe solo para uno, forma parte del juego para justificar la incapacidad aunque todos sabemos que es mentira), engoladas, artificiales, vanidosas, pedantes y con un pretendido tono solemne hasta para decir "hola".

Hay que ser bastante palurdo (o estar muy quemado) para confundir un medio de publicación con el contenido. Es como si dijéramos que los libros de papel únicamente contienen novelas de García Márquez. O que las revistas son todas pornográficas (incluida "Caza y Pesca"). Pues no. Este buen señor (o señora, o criatura cualquiera), no ha entendido un comino de qué va el asunto. Yo tampoco, por supuesto, pero por lo menos no pontifico sobre qué blog es mejor o peor (y si lo he hecho, fue por un mero accidente cómo-se-llame-cuántico). Parte de lo que pienso ya lo expuse aquí.

Un weblog no es más que un medio de expresión. Una forma de publicación. Un tipo de software. No lleva asociado ningún tipo de contenido estándar. No viene con posts prefabricados. Está claro que luego existe toda una serie de idiosincrasias de contenido propias de un colectivo de blogs; cosa que, por otro lado, ocurre en toda organización o sistema grupal. Tomemos a los propietarios de coches: existen los que prefieren usarlo lo menos posible; los que prefieren el "tuning" (argh); los que prefieren seguridad a la velocidad - y viceversa; los que cuelgan dados de peluche del espejo retrovisor; etcétera.

Los blogs son también - gran descubrimiento - personales. ¿Qué quiere decir esto? ¿Que un blog es una persona? No. Pero sí que la persona tiene un blog, y que este blog, en la medida en que sirve para recoger y publicar ante el mundo una serie de producciones literarias, también se repite. Ahí reside, de hecho, uno de los mayores atractivos de los weblogs. Son como diarios personales que lee todo el mundo. Conocemos el autor, que es un ser humano, y tiene pasiones e intereses diversos. Es un guía; o quizá no. Qué coño importa. Nadie te encañona con una pistola para obligarte a leer su blog.

Uno escribe porque sí. Porque lo necesita. Escribe sobre lo que realmente le interesa. El hecho periodístico es totalmente tangencial al hecho literario. ¿Es periodismo un libro de Joyce? No. Pero narra eventos. El narrar eventos, el opinar, es un acto no necesariamente ligado al rigor y a la realidad. El verdadero periodismo habla de hechos, es un árido y fiable montón de datos, números y nombres. El artículo sobre sucesos, por ejemplo, no puede albergar en su interior el punto de vista de quien lo escribe (o por lo menos, no de forma explícita); idealmente, el periodismo parte de la idea empirista e ingenua de que hay que decir las cosas tal como son o como han sido. Nada más.

Démonos cuenta, entonces, de que un blogger escribe sobretodo para sí mismo, y que luego vienen los demás (cosa bienvenida, porque gusta tener un público). Hay escritores que forjan sus obras pensando en los demás, y a veces tienen éxito; y hay escritores que crean a su aire, sin dejarse condicionar por la opinión del posible lector. La escritura pública es un ejercicio ligeramente sado-masoquista en el que el autor puede otorgar a su lector algunas concesiones, y también exigir una acomodación, un cambio cognitivo. Eso, obviamente, no se aplica a las listas de la compra.

En resumen, que lo importante es hacer lo que a uno le sale del alma. Y los demás, que hagan lo que quiera.

# - Escrito por Fabrizio el 2005-01-29 a las 01:00


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