Literalmente.

Me he comprado uno de los nuevísimos libros de aprendizaje de idiomas que ha lanzado la editorial Herder. Puesto que ya sé inglés y castellano, además de italiano, pensé que lo más natural era estudiar uno de los idiomas con más hablantes en el planeta: el chino mandarín.

Claro, va a ser jodidamente difícil. Me va a costar mucho dominar el tema de los cinco tonos y las seis vocales del Putonghua. Por no mencionar todo lo demás. Pero la tarea se me antoja interesante y entretenida. Espero aprender algo más que y xièxie.

Y si consigo alcanzar un nivel funcional de chino, podré comunicarme con más de mil millones de personas. Con el inglés, el castellano, y el italiano, sumarían aproximadamente dos mil millones (o quizá más). También podría abordar lenguajes más cercanos, como el francés y el portugués, que comprendo pero no hablo, y añadir otros 300 millones de personas a la cuenta.

¿Y los idiomas del este de Europa? Está el ruso, que siempre me ha intrigado. Se habla en las antiguas repúblicas soviéticas, y podría resultar útil. El alemán es otro idioma muy difundido en esos países (junto al latín y al griego clásico, es el idioma de la filosofía moderna).

Luego están el Hindi, el Bengalí y el Urdu, que sin dejar de ser idiomas fascinantes, no me estimulan demasiado (¿no es mejor el sánscrito?). Y el árabe, por supuesto, dificilísimo, pero muy difundido y muy actual (¿por qué será?). Si quisiera aprender árabe me pasaría antes por Granada, ciudad famosa en España por la enseñanza de ese idioma, según me han dicho.

En fin, que algunos prefieren el japonés, y otros, como yo, el chino. Cuestión de gustos (y de tiempo libre - que no tengo).

# - Escrito por Fabrizio el 2005-03-09 a las 01:00


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