Ya había hablado de Japón en dos posts, aquí y aquí. Una noticia me lleva a hablar de Japón otra vez: "Las escuelas japonesas promoverán los blogs para evitar asesinatos y suicidios". Cada año se suicidan en Japón unas 30.000 personas. Una parte significativa de estas personas son jóvenes. El problema, como podéis ver, no es moco de pavo.
Según las nuevas directrices del ministerio del Interior y Telecomunicaciones, se promoverá el uso de los "blogs" (diarios) de Internet en las escuelas para compartir mensajes firmados y reducir así el número de crímenes que se escudan en el anonimato de la red, informó la agencia local "Kyodo".
La propuesta de enseñar "moral en el uso de Internet" a los escolares busca acostumbrarlos a que expresen sus puntos de vista utilizando su nombre propio.
Japón seguirá así la práctica que se implantó en Corea del Sur donde el uso de los nombres propios en Internet ha ayudado a prevenir los delitos relacionados con ese medio informático, añadió la agencia japonesa.
Internet es uno de los medios elegidos por decenas de jóvenes japoneses con tendencia suicida que buscan a otras personas que les secunden para quitarse la vida sin despertar sospechas de familiares.
Tiene sentido la cosa. Un foro o un chat es un medio menos personal, un lugar de contínuas discusiones - algo que no va mucho con Japón. Un diario personal, por otro lado, es un auto-registro contínuo de los pensamientos e inquietudes de una persona. Lo cual quiere decir que una persona puede plasmar en todo momento sus emociones y reflexiones en un sitio leído por los demás.
No es una terapia de grupo, por lo menos no en el sentido clásico, pero los autoregistros se usan en psicoterapia desde hace mucho tiempo, y son eficaces. A veces la gente ni se da cuenta de su dinámica longitudinal. Yo hice un experimentillo parecido en Junio del 2003, mientras atravesaba una etapa de moderada depresión. La cantidad de datos que un blog de un año de antigüedad puede almacenar acerca de su autor es realmente impresionante.
Además, la metodología de "diary studies" ha sido empleada a menudo en varias ramas de la psicología aplicada (e incluso de la básica, como demuestran los estudios sobre memoria y recuerdos positivos y negativos). Narrar las propias emociones y los propios problemas, si bien para muchas personas pueda suponer una exposición inaceptable a los juicios de los demás, también supone una forma de liberar la tensión acumulada, el estrés, y demás toxinas cognitivas.
Y es que no comunicar no es bueno para nadie.

