El terapeuta arqueó una ceja al ver lo que su paciente tenía en la mano.
- ¿Era necesario que trajera usted la Palm con WiFi?
El paciente mordisqueó el stylus y miró al terapeuta con cara de culpabilidad.
- Es que quería leer los últimos trackbacks...
- Túmbese. Y deje la Palm aquí.
- De acuerdo... - dijo el paciente con tristeza.
El terapeuta inspiró lentamente.
- ¿Así que usted es blogger, no es cierto?
- Sí. No me cuesta reconocerlo. - contestó el paciente, asintiendo vigorosamente.
- ¿Uno de esos que siempre salen en los rankings? ¿Que se regodean mirando sus ego-redes y consultando technorati cada cinco minutos?
- S-sí.
- ¿Y por qué ha venido aquí? - preguntó el terapeuta, intrigado. Se inclinó hacia delante, entrelazando las manos en el vacío.
- Es que.. verá usted... ya lo he intentado todo... me he apuntado a Bloggers Anónimos.. prometían dejarlo con sólo doce pasos... pero ese rollo no funcionó... He ido a grupos de autoayuda... - dijo el blogger. Se le notaba un nudo en la garganta.
El terapeuta miraba al paciente por encima de un par de gafas de pasta amarilla. Parecía un búho.
- Siga, por favor, - dijo con voz serena.
- Cada vez me pongo peor... Cuando estoy entre amigos necesito hablarles de mi blog... les reparto tarjetas con la URL... por cada tema que sacan les digo que tengo un post que habla de ello...
- Hmmm.
- ...Y ellos me miran con extrañeza. Y de repente desaparecen, y ya no quieren saber nada de mí. Un día le pedí a una amiga que me dejara un comentario en el blog y me dió una bofetada en la cara. - dijo el paciente con voz rota. Estalló en breves sollozos.
El terapeuta suspiró, bajando la mirada.
- Tranquiiilo. Tranquilo. No pasa nada. Tenga ésto - dijo el terapeuta, pasándole un pañuelo al blogger.
- Gracias, muy amable, - contestó éste, sonándose ruidosamente la nariz, - prometo enlazarle en cuanto...
- ¿Qué?
- ¿Lo ve? ¿Lo ve? ¡Acabo de hacerlo otra vez!
- ¿El qué, disculpe? - preguntó el terapeuta, sorprendido.
- ¡Me he ofrecido para enlazarle desde mi blogroll!
- Bueno...
- ¡No puedo más! Y para más inri, estar en el top 25 hace que 50.000 bloggers me odien. Dicen que mi popularidad no es para tanto... Me siento un perverso dictador de los medios. Un déspota de la opinión.
- ¿Ha intentado ser menos popular? ¿Tomárselo con más calma?
- Sí.. he escrito posts desagradables, he estado 48 horas sin postear (mi record, ¿sabe?)... incluso he probado a postear sobre temas esotéricos que sólo comprenden cuatro personas - tres de las cuales ya están muertas... pero las visitas no bajan, los comentarios tampoco...
- ¿Y cerrar el blog?
El terror se apoderó del paciente.
- ¿Qué? ¿Cómo se atreve? - dijo, hundiendo sus dedos en el revestimiento de piel del diván. El terapeuta le hizo ademán de calmarse.
- Sólo era una broma... - dijo el terapeuta con tono conciliador.
- Uff... - la sangre volvió a fluir en el rostro del blogger.
- Todos deseamos tener un público... y los blogs son adictivos porque se basan en mecanismos de condicionamiento operante... ¿Sabe usted qué es la caja de Skinner?
- ¿Es un blog?
- Déjelo. El caso es que bloguear le resulta algo imposible de dejar porque es una conducta reforzada, a través de enlaces, comentarios. Y eso llena su ego. Y usted sigue posteando, día tras día, llenando su vida de cosas inútiles y vacías. Pero tengo la clave. Tengo la solución para usted.
- ¿De verdad?
- Sí. Dispongo de un paquete integral de terapia para bloggers. Por así decirlo.
- ¿En qué consiste? - preguntó.
- Bueno, ya lo descubrirá. - dijo el terapeuta, dejándole una tarjeta de visita al blogger.
- Pero esto es la tarjeta de visita de un club. "Club de los Blogs". Aquí, en las afueras. ¿Qué se supone que hay en ese club?
El terapeuta se masajeo un moratón que tenía en el pómulo izquierdo. Algunas uñas de sus dedos estaban negras.
- Bueno, nos reunimos unos cuantos bloggers e... interaccionamos.
- Ummm. Igual me pasaré.
- Sí hombre, ya verá como notará los efectos enseguida. Se sentirá un blogger nuevo - dijo el terapeuta, sonriendo. Tenía un poco de sangre en los dientes.
- Muy bien, creo que lo intentaré. Total, lo demás no ha servido...
- Una cosa más - dijo el terapeuta con seriedad.
- ¿Hmm?
- No le de a nadie esa tarjeta. No le hable a nadie acerca del Club. Es la regla. ¿Entendido?
- S-sí, por supuesto - dijo el blogger, haciendo el gesto de cerrarse la boca con un zip metafórico. El terapeuta asintió.
Después de despedirse, el blogger se levantó y salió. El terapeuta se reclinó en su silla, juntando los dedos y sonriendo para sus adentros en la oscuridad del despacho.
La placa en su puerta ponía "Tyler Durden, Ph.D."
# - Escrito por Fabrizio el 2005-08-04 a las 12:50
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| De: Moro Mora Morera |
Fecha: 2005-08-04 18:21 |
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Habia una vez una niñita muy feliz que vivia en un bosque feliz con sus tios y primitos. Una mañana la niña feliz salio de su casa a recoger moras silvestres porque iba a hacer una deliciosa jalea de moras para comer con el pan que su tia sabia preparar. Le pidió a su primita menor que la acompañara, pero la primita tenía que bañar a su perrito, así que la niña feliz se fue solita al bosque con su canastita a recoger moras. Caminó y caminó, porque los arbustos donde siempre encontraba moras silvestres estaban vacíos, y eso le parecía muy extraño. Hacía un par de días cuando fue toda la familia al río de día de campo, habían llenado tres canastitas y todavía alcanzaba para unas 5 canastas más, igual de llenas. Pero ahora no había nada de moras en ningún lado. Rato después encontró un arbusto que tenía unas cuantas, pero no eran suficientes. Cuando las estaba echando en su canastita, se le cayeron unas cuantas, así que se agachó a recogerlas. Cuando estaba en el suelo, vio que detrás del arbusto habían más moras tiradas, así que las fue a recoger. Cuando llegó ahí, vio que habia todo un caminito de moras que se internaba en el bosque. Como todavía era temprano, y estaba claro, decidió seguirlo y recoger todas las moras que pudiera. Ya se imaginaba la deliciosa jalea untadita en el pan que su tía estaba preparando, pero de repente se acabaron las moras del camino. Levantó sus ojitos y vio un.............
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