Posiblemente la mejor película del año, aunque yo la veo casi empatada con Batman Begins.
Es prácticamente perfecta. Es como deberían ser todas las pelis de CF. Un guión magnífico, incluso demasiado redondo. Unos diálogos realmente excepcionales en un marco de efectos visuales muy logrados. Tiene la mejor batalla espacial que he visto nunca en cine, algún personaje realmente sólido, y una historia con alguna que otra moraleja aplicable a nuestra sociedad. El ambiente en el que se desarrolla la acción, además, es una interesante mezcla de Imperio Galáctico, Guerra Civil Americana (al revés) y Salvaje Oeste. Incluso hay un toque George Romero (no os voy a estropear la peli, tranquilos).
Los actores están muy cómodos en sus papeles, ensayados en la serie Firefly, de corta vida, pero muy recomendable. Y aunque no todos los personajes consigan aportar, en mi opinión, su grano de arena, lo hacen de maravilla. Nathan Fillion destaca sobre el resto: interpreta Malcom Reynolds, capitán de una nave rebelde: superviviente, cínico, un Han Solo al cubo, más serio y menos juguetón (podría ser el Roland de Dark Tower).
En una nave que parece un pato (¿cisne?) espacial podemos encontrar de todo: el lado cínico (Malcom), el hedonista (Kaylee), el estoico (Zoe), el espiritual (Book), el pragmático (Jayne), el sensual (Inara)... Junto a Simon, un "Spock liberado" y River, la otra gran estrella de la película, una especie de Leelo de El Quinto Elemento, pero mucho más compleja. Es un outlier, una deus-ex-machina de la narración muy a su pesar. El lado positivo de la anormalidad, junto a su lado oscuro. Casi un elogio de la locura - que locura no es, en el fondo, y lo sabemos.
Si Star Wars: Episodio III hacía gala de los personajes más estúpidos del año, Serenity ha sacado a la palestra un equipo de listos. Pero que muy listos. Brillantes, rápidos, con ases en la manga. Verdaderos veteranos con un par de esferoides. Tanto es así que esto puede resultar pelín irritante. Pues aparte algunas muertes notables (y chocantes para los seguidores de la saga), los demás apenas se inmutan. Cualquier malo, en comparación, resultaría un patán. Por el trailer (y los nueve magníficos primeros minutos) creía que el "malo", el Operative, iba a poner a los protagonistas en serios apuros: en realidad apenas es suficiente para contener este fantástico equipo de indies del espacio profundo.
Algunos han dicho que a la película le falta "corazón": bueno, puede ser. Es divertidísima, como dice mi amigo Rafa Marín, mas yo, como él, no me atrevería a definirla como la mejor película de CF de todos los tiempos (aunque cada vez que intento buscarle un digno oponente, no lo consigo, excepto quizá "Ultimatum a la Tierra"). Es una película que vería durante años, una y otra vez. Pero te deja con hambre. Con ganas de ver más. De seguir en... Serenity. Sí, de seguir en la nave, con ellos. Todo se queda abierto, para una secuela, una serie... algo...
Es también una película con un ética muy peculiar, con Imperativos Categóricos bien plantados en el argumento. Nada de espiritualidad barata, nada de misticismo con midiclorianos, ni mensajes ocultos, ni pollas en vinagre. Claro, al público, a la gran mayoría del público, le gusta ser arrastrado por algún mensaje pseudo-mesiánico. La Fuerza. El Bien contra el Mal. La Justicia Universal. En Serenity no hay nada de todo eso. El friki que se nutre de maniqueísmo va a sentirse un poco decepcionado. Porque en Serenity lo que prima es la libertad individual. El imperativo categórico de más arriba. Can't stop the signal: haz lo que crees que es lo correcto, y cree en algo por lo que merece vivir (y morir). Prácticamente un panfleto epicureísta de lujo. Anarquista incluso, ¿por qué no?
En resumen, Serenity es el mejor aperitivo que podía preparar Joss Whedon. Una joya. Lástima que en los cines sólo vayan a verla cuatro frikis.
Actualización: la review de Alberto Bastos es mucho más dura que la mía.