[Tamborileo con los dedos]
Estoy en racha.
Hoy he intentando hacer algo trivial: montar el disco duro del Fujitsu-Siemens en mi otro ordenador. Montarlo como disco esclavo, para copiar datos que podía necesitar. ¿Iba esta operación a salir bien?
Noooo.
Al montarlo empiezan los problemas. Windows, inexplicablemente, decide pasarse por el forro los jumpers y la BIOS, y asigna la letra C al disco huésped, dándole la D al disco anfitrión - conectado como maestro. El sistema, en consecuencia, arranca a medias.
Perplejo, consigo acceder a la consola de administración de discos y cambiar la letra del disco huésped, confiando que Windows, en su eterna sabiduría, asigne la C así liberada al disco anfitrión. ¿Lo hace?
Noooo.
Arranco el sistema. Todo perfecto. Se carga Windows. Aparece el puntero del ratón. Aparece la pantalla con fondo azul de bienvenida. Y... no ocurre nada. Windows se queda allí, bloqueado, con la pantalla de bienvenida y el logotipo de Windows. Por poner, ni siquiera pone "bienvenido". No llega a dejarme elegir el usuario.
Secretando sudor frío, intento de todo. Consola de recuperación, chkdsk, cambio de cable, cambios en la BIOS, etcétera. Nada. Windows sigue tomándome el pelo. Sólo falta que me ponga amuletos vudú y baile alrededor de la semitorre, entonando alguna fórmula para revivir muertos. ¿Funciona todo eso?
Noooo.
Así que lo he dejado. La cordura de un usuario tiene límites. Cuando uno tiene problemas, espera poder - no digo resolverlos - pero sí comprenderlos, por lo menos. Vislumbrar algo. Una solución, aunque costosa. Como es natural, conforme aumento mis conocimientos de informática, topo con problemas cada vez más absurdos e insolubles.
Los PCs están mal construidos. No están pensados para ser amistosos. ¿Hot plug? ¿Instalar o quitar periféricos? ¿Meter tarjetas de expansión? Operaciones arriesgadas. Era todo más fácil con MS-DOS. La recuperación de un sistema basado en NTFS es horrible. Conlleva infiltrarse en una consola capada hasta tal punto que sólo permite constatar que estás jodido. Ni siquiera tiene un puñetero editor de texto. No permite editar el registro. Todo en aras de la "seguridad".
Cuando tenga energías mentales, llevaré el PC a reparar. Que le pongan un disco duro fresquito y monten el original como esclavo. A ver si son capaces. Será divertido. Yo, mientras tanto, seguiré usando el Thinkpad de IBM. Nunca me ha fallado. Le tengo cariño por eso.
Hoy como nunca pienso que sería magnífico trabajar mediante terminales. Tener el propio escritorio en un servidor seguro, vigilado las 24 horas. Y conectarse a él desde cualquier ordenador, sin preocuparse de poseer un equipo autónomo. ¿Qué sentido tiene un equipo independiente, hoy en día? Y para los videojuegos, las consolas.
Voy a mudarme a GMail. Será mi nueva casa.
[Suspiro]
# - Escrito por Fabrizio el 2005-12-21 a las 23:36
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