El inefable Richard Dawkins - etólogo británico de fama mundial - harto conocido por "El Gen Egoísta", los memes, y un moderado etcétera de excelente divulgación, está presentando un programa sobre religión en la cadena inglesa Channel4: The Root of All Evil. Un programa que va en la línea de un precedente artículo suyo acerca del "Gerin Oil". Dawkins escribe de maravilla, tiene carisma, es bright, friki (está casado con una ex-chica-Dr.Who) y, en resumen, es un tipo que me cae bien. Lo que ocurre es que sus opioniones sobre la religión me parecen una simplificación estúpida y apresurada.
Entiendo que existan fenómenos que resulten repugnantes a una mente científica - a mí también el ID me parece una aberración. Pero echarle la culpa de todo los males de este planeta a la religión es hacer alarde de un espíritu berseker poco saludable. Premito que soy ateo (agnóstico, si me ciño a cuestiones epistemológicas), que no practico ninguna religión (aunque sea católico por bautizo), y que prefiero la ciencia a muchas otras formas de pensamiento sobre el mundo (la ética es, evidentemente, otro asunto). También premito que me gusta ejercer de abogado del diablo. Dicho esto, no considero que la religión, de por sí, constituya un fenómeno intrínsecamente dañino para la humanidad, sino algo que ocurre, y que difícilmente se puede evitar. A veces ayuda incluso a formar mentes escépticas, por mera oposición dialéctica (siempre digo que el mejor ateo es el que recibió educación religiosa). Antes de seguir sería ideal definir lo que es "religión", pero por razones de espacio daré por sentado que compartimos la misma definición.
Volviendo a Dawkins, no quiero pensar que su ataque sea una muestra de afán de protagonismo, ni que su one-man-crusade sea fruto de sus cabreos hiperactivos. Está claro que el hombre tiene sus argumentos. Algunos los comparto, otros me parecen débiles. Sobretodo me parece ridículo el pretender - y espero que no sea eso lo que Dawkins pretende - que un creyente abandonde su fe después que un hombre apuesto y de glosa hábil le haya dicho en la cara que es un imbécil, una pobre persona y alguien que podría convertirse en un terrorista de la noche a la mañana. Queda muy Voltaire de parte de Dawkins, pero la estrategia - vista en su conjunto - es más bien ruidosa e ineficaz. Podríamos hablar también del tono de Dawkins: enérgico, sí, pero agresivo, descalificador, y en mi opinión demasiado ácido. Puede que sea lo que haga falta en esta época obscura, me diréis; y no os quitaré la razón del todo. Pero, qué queréis que os diga, si debo elegir un paladín de la razón, elijo Carl Sagan.
El tema de las creencias y de cómo estas afectan a las obras de la humanidad es un tema delicado. Según Jung, el idealismo es una droga. Pensamiento que comparto al 100%. Pero el idealismo es también, en cierta medida, inevitable. Los seres humanos piensan y se relacionan merced a conceptos abstractos. Para que tengamos un ídolo, es suficiente con que asignemos a una abstracción cualquiera - más o menos elegante - un atributo afectivo. El ídolo puede llamarse de muchas formas: Gerin Oil, dinero, poder, fama, gloria, etcétera. Creo que se trata de algo inherente a la naturaleza humana. Siempre habrá seres humanos dispuestos a sacrificarse o a morir por algo o alguien. Siempre existirá alguna clase de escala de valores abstracta y arbitraria mientras tengamos un cerebro capaz de ordenar imágenes mentales según un patrón. Dawkins se irrita con una forma particularmente antigua, difundida e institucionalizada (en algunos casos) de idolatría: la religión. Desconozco si Dawkins hace distinciones entre secta y religión, entre cristianismo y budismo zen, entre dogmatismo y misticismo... Todo eso, imagino, le parece irrelevante. Y también se mete en berenjenales:
Faith, by definition, defies evidence: it is untested and unshakeable, and is therefore in direct contradiction with science. In addition, though religions preach morality, peace and hope, in fact, says Dawkins, they bring intolerance, violence and destruction. The growth of extreme fundamentalism in so many religions across the world not only endangers humanity but, he argues, is in conflict with the trend over thousands of years of history for humanity to progress – to become more enlightened and more tolerant.
No quiero entrar en cuestiones de filosofía de la ciencia, ni hablar de post-positivismo, porque es un asunto demasiado grande para un pequeño post. Ciertamente, la fe es algo opuesto a la evidencia, siempre y cuando enfrentemos ambos gallitos en una pelea callejera. En un principio no me parece que ambas cosas estén reñidas. Las personas creen en cosas, y luego rigen su vida por otras cuestiones más mundanas y demostrables. Cuando una persona no es víctima de la pobreza, de la desesperación, de la locura, de la depresión, o de cualquier otro problema real, es muy posible que no sienta ninguna necesidad de meter la fe en sus asuntos cotidianos, ni de dejar que un dogma domine su existencia. Muchos científicos del pasado tenían fe (cada uno tenía un tipo distinto); algunos fueron incluso clérigos. ¿Estoy diciendo con esto que la fe (que no es lo mismo que religión, pero pase) es lo que produjo la ciencia? No me atrevería a decir algo así en este contexto tan relajado. Pero sí tengo la impresión que la religión no ha sido más que una forma de sublimar y catalizar pulsiones humanas hacia objetivos ideales. Razón práctica, que la llamaba Kant.
La gente cree en la libertad, pero la libertad no existe. La gente mata por ella. Muere por ella. Se comporta, si queréis, de forma irracional por cosas como el amor, la paz, dioses variados, un mundo mejor, un futuro más próspero, etcétera. Todo eso no es más que un montón de metafísica barata. Pero funciona: la gente cree en algo que no existe y se pone en marcha, se relaciona con el mundo, hace cosas, saca la fuerza para seguir viviendo el día a día, y no siente, en un principio, el deseo de destruir a su vecino. Me pregunto si el fundamentalismo es algo exclusivo de la religión. ¿Qué significa eso de convertirse en more enlightened and more tolerant? ¿Lanzar una bomba termonuclear sobre Hiroshima en nombre de la Paz? No olvidemos que las guerras son el epítome de la racionalidad. ¿Acaso no es típico de los déspotas justificar masacres en nombre de la razón y de la armonía? ¿En qué es mejor un hombre sin fe? ¿En qué es peor? Todas estas cuestiones que lanzo al aire no parecen interesarle a Dawkins (y si le interesan, que alguien me remita a sus escritos relacionados).
En fin, yo diría que se ha quedado corto :-)


