Soy un usuario habitual de tarjetas de débito-crédito.
Son una cómoda metáfora monetaria portable. Mejor, una metáfora de la metáfora (el dinero ya es una metáfora del oro). En países como Japón el dinero en efectivo va desapareciendo, y puedo entender el porqué. Aquí la cosa es diferente, pero siempre que puedo pago con tarjeta - cuando tengo dinero, obviamente. Y nunca he tenido el más mínimo problema. Ni uno.
Hasta hoy.
Iba a comprar esta tarde un libro con mi fiel Visa cuando, de repente, la susodicha me falla. Lo típico es que se trate de dos cosas, a saber, deterioro de la banda magnética o impericia del comerciante (que a veces pasa la tarjeta por la lectora como si fuera una katana). Prueba con otro lector y nada, no hay tu tía. La pantallita de matriz de puntos escupe un veredicto que me hiela la sangre: BLOQUEADA.
Tras mostrar mi perplejidad y pagar en efectivo, salgo del establecimiento, lanzo un par de maldiciones en yiddish y llamo la Línea Directa de mi banco (que suele funcionar de maravilla). Una amabla charla con la voz automática y por fin comunico con un ser humano. Me dice que intentaron contactar conmigo el lunes, pero no hubo forma (más tarde descubro que tienen un número que ya no uso); y que debido a la presencia de una operación sospechosa, me han bloqueado la tarjeta.
El suceso en cuestión es una retención de 1 euro efectuada por Linden Labs (una farmacia por Internet, me dice la operadora). Por lo pronto no caigo en la cuenta, y le digo a la señorita que me informo y vuelvo a llamar. Efectivamente, se trataba del euro de comprobación al darse de alta en SecondLife, un cutre mundillo virtual que vi en el blog de Joi Ito y que me llamó la atención. Lo tenía ya olvidado si no fuera por el bloqueo dichoso.
Al hablar otra vez con la operadora (ninguna espera, qué gozada), la informo de que todo está en regla, le proporciono nuevos números de teléfono y le pregunto si tienen una white list de servicios comprobados. No parece entender del todo el concepto, pero me explica que la re-activación de la tarjeta es instantánea. Le pregunto si existe en la web del banco algo que explique en detalle la política de seguridad de tarjetas (ingenuo de mí), y ella dice que nanay.
Todo el problema, en resumen, surge de la falta de certificación de Linden Labs por parte de Visa . Es decir, que no tienen la dichosa certificación en su web. Ésta, se supone, invocaría la pertinente pasarela de pago del banco vinculado con el número de la tarjeta, en la que yo introduciría mi código personal, confirmando ulteriormente la transacción. Y por esto me han bloqueado la tarjeta.
Me parece muy bien que se tomen tan a pecho la seguridad; menos bueno es la potencial pérdida de privacidad que esto supone (segunda ingenuidad por mi parte, pues todo lo que compro acaba con casi total certeza en algún dataset de marketing). Supongamos ahora que el recargo hubiese sido el siguiente:
CACHONDAS S.A. --- 120 euros
¿Qué gracia me habría hecho que la operadora, reprimiendo un conato de risa, me hubiera comunicado el bloqueo preventivo de la tarjeta por algo así? Claro que la mayoría de retenciones fraudolentas tienen que ver con casinos y furcias on-line, pero... ¿y si la cosa hubiera sido perfectamente regular?
Pues eso, que a veces uno prefiere vérselas con máquinas. Ellas no tienen malicia.
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Comentarios
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Me recordaste cuando le clonaron la tarjeta a mi esposa, y le vaciaron aproximadamente 0 dólares.
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No te quejes!! es preferible que te la bloqueen a que te la copien!! |
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Hola, trabajo en el mundo de las tarjetas y lo que te han hecho es bastante normal, a veces se detectan "puntos de compromiso" y por seguridad se bloquean todas las tarjetas que hayan podido verse afectadas. Para el banco es preferible pecar de exceso que dejarlo correr a su suerte. De todas formas las ventas por internet no suelen presentar ningun problema a la hora de reclamarlas.
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Sí, o ponen un nombre que no levanta sospechas ;-D |
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Lo mejor es hacer como yo: No tener tarjetas, no porque no quiera, sino porque tengo impagada una...jejeje y ya no puedo sacarme ninguna otra.
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Moraleja: Deja ya de regalar dinero a los bancos por partida doble -directamente con lo que pagas anualmente por la visa, e indirectamente por lo que le cobran a los comerciantes cuando tu les pagas con la idem-, y olvídate de las tarjetas de crédito. Así evitas el expolio mercantil y que metan las narices en tu privacidad. (Sólo es una sugerencia :) )
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Tenía entendido que ese tipo de "recibos" venía a nombre de una floristería o cosas así. Tengo un amigo en un banco que ha visto llegar a más de una madre de universitario venir a protestar porque a su hijo "le han dejao pelá la cuenta por error" enseñando el apartado "floristería pepita" y lo que cuesta explicarlo... |
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Yo, como #3, trabajo en un banco. Mantengo la aplicación de tarjetas, comercios y cajeros. Te puedo asegurar que lo que te ha pasado es "normal". Es mucho mejor bloquearte la tarjeta (e inmediatamente comunicar contigo) que exponerse a que te desvalijen.
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Como #3 y #8 me sumo a la lista de los que trabajan en bancos. Y estas instituciones tan humanitarias prefieren en efecto pecar de paranóicos a exponerse a una demanda de tu parte por no prevenir una estafa.
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La respuesta es simple: he cambiado números de teléfono y no los actualicé :-) |
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Soy de nuevo #3
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Bueno, yo casi nunca voy físicamente al banco. Lo hago casi todo por Internet. |
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"Pues eso, que a veces uno prefiere vérselas con máquinas. Ellas no tienen malicia. " Por romántico que suene, no creo que el banco tenga a un Ebenezer Scrooge repasando todos los extractos de las tarjetas y que, en un momento determinado, lanza un grito triunfal: «¡Ajá! ¡Que se creían estos, que me iban a estafar a mí y a mi cliente!» Vamos, que la pirula esta te la ha hecho un programa, por la gloria de mi madre. |
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