Los japoneses, normalmente punteros e innovadores, acaban de reinventar el Smell-o-vision, esto es, la difusión de aromas durante el visionado de una película, inventado en 1960 por Mike Todd. Pues bien: NTT, macro-corporación nipónica, sincronizará siete fragancias distintas en varias escenas de la película The New World, la última obra de Terrence "Una peli cada década" Malick. Según la noticia:

A floral scent accompanies a love scene, while a mix of peppermint and rosemary is emitted during a tear-jerking scene. Joy is a citrus mix of orange and grapefruit, while anger is enhanced by a herb-like concoction with a hint of eucalyptus and tea tree.

The smells waft from special machines under the seats in the back rows of two movie theatres, which create different fragrances by controlling the mix of oils stored in the machines, company spokeswoman Akiko Suzaki said on Wednesday.

Conceptualmente, la idea puede ser interesante. El olfato es un sentido con un enorme poder emocional (referencia antropológica obligada es la novela "El Perfume" de Patrick Süskind).

Los receptores químicos del olfato están anclados en el epitelio olfatorio, rodeados por glía y mucopolisacáridos (los mocos de toda la vida, esenciales para mantener en buen estado la capa mucosa que disuelve los odorivectores y contiene enzimas "basureras").


Corte sagital del sistema olfatorio; los mocos no se ven

Las partículas de fragancia que llegan al moco, y que en él se disuelven, pasan a los cilios, la parte transductora de las neuronas sensoriales olfatorias, lugar en el que acontece una tediosa serie de acontecimientos intracelulares y aberturas de canales iónicos que ahora no enumeraré.

Una miríada de pequeños axones no mielinizados convergen luego en el nervio olfatorio (par craneal I). Como se puede ver por la ilustración, tras abandonar el epitelio, los axones atraviesan una lámina ósea, la lámina cribosa, esa que nunca conseguimos tocar con el dedo (yo no, por lo menos). Después de haber pasado esa barrera, dan un paseo por los dos bulbos olfatorios. Recibir un golpe en la cabeza puede seccionar los axones olfatorios, y eso da lugar a la incapacidad para oler, la anosmia (¿jodido, verdad?).

En los bulbos olfatorios reina el caos: exóticas interconexiones, raros neurotransmisores y glomérulos (estructuras esféricas con miles de sinápsis). Garbage in, garbage out: después de haber sido pre-procesada de alguna forma, la información olorosa se proyecta primero - vía tracto olfatorio - a las regiones más antiguas del cerebro humano, el sistema límbico (emoción, motivación, memoria, cabreos cuando te rayan el coche, etcétera), y sólo después al tálamo y al neocórtex, como hacen los demás sentidos. La potencia emocional y mnemónica del olfato se justifica precisamente por esa conexión directa con las zonas palurdas del encéfalo.


Un modelo de percepción de olores: el Prisma de Olor de Henning

Los olores no son estímulos discretos y sencillos de discriminar como los sonidos o las imágenes: el olor es poderosamente analógico, se mezcla con otros, se degrada (por acción de las enzimas del moco). Depende de moléculas a cada cual más distinta, no de un estímulo de onda como la luz o el sonido. El olfato no es precisamente el sentido más elegante desde el punto de vista psicofísico.

Una modalidad olorosa en el cine tendría sentido si la película careciera por completo de montaje, esto es, si la transición entre escenas fuera continua y sin saltos.

Imaginad la cantidad de ventilación requerida para pasar de una escena floral a una escena de comida - ¡en cuestión de décimas de segundo! Una película totalmente olorosa (y no una colección de escenas olorosas distantes) sobrecargaría fácilmente el sistema olfativo (¿a qué huele un perfume después de haber probado tropecientos?). Los olores se solaparían, crearían confusión...

Bajo un punto de vista más prosaico, ¿os gustaría ir a una película en la que se huele la pólvora de los disparos, la mugre, la suciedad, la sangre o cosas igual de agradables? Está claro que no (o no siempre).

Mientras esta tecnología se limite a bombear humos de suavizante cuando el espectador contempla campos de lavanda, perfecto. Pero luego el tema se complica - si uno quiere llevar la técnica a sus últimas consecuencias. Con todo no niego que el uso de fragancias podría enriquecer bastante las escenas eróticas - cof cof.

En resumen, que yo seguiré yendo al cine para ver y oír, no para estar oliendo esencias florales que me distraen y ponen cachondo al gorila que está sentado delante y lleva una semana sin ducharse.



Bibliografía:

-"Neurociencia: explorando el cerebro"; Bear, Connors y Paradiso; Ed. Masson
IMHO, es el mejor texto introductorio en neurociencia, bien escrito y bien traducido.

-"Sensación y Percepción"; Goldstein; Ed. Debate
Un auténtico clásico que no requiere más presentación. La Biblia de todo psicofísico.

# - Escrito por Fabrizio el 2006-04-22 a las 14:25


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Comentarios

1
De: ana Fecha: 2006-04-22 15:24

Se imaginaba la sociedad de siglos atrás que se podría escuchar música y comunicarse por teléfono, sin necesidad de cables?. Y aún más, que con sólo apretar una tecla podrías comunicarte con alguien que estuviese a miles de kilómetros de distancia ?.
Esto de los olores en las pelis, también será normal de aquí a un tiempo(aunque espero que no, glub!).
saludos



2
De: Algernon Fecha: 2006-04-22 15:25

¿Lo normal? Yo también espero que no :-D



3
De: jose Fecha: 2006-04-22 15:48

yo prefiero el gusto, que del asiento salga comida cada vez que alguien coma en la peli o algo así.



4
De: Mar Fecha: 2006-04-22 20:23

vuelven las analogías con la ciencia ficción y el humor negro. ¿Alguien recuerda la historia en la que la pornografía era oler un bisteck humeante en una pantalla? se castigaba con lobotomía...



5
De: Ulschmidt Fecha: 2006-04-23 05:41

Pese al diagrama que intenta clasificar olores, la verdad es que nadie puede clasificarlos decentemente. Menos aún nombrarlos. Hay cuatro nombres básicos para los sabores, hay docenas de nombres para colores, hay varios adjetivos para el tacto pero ante un olor generalmente se nombre la cosa que lo genera. Madera, ceniza, nafta, sudor, papel viejo, papel nuevo, lana, algodón, sangre fresca, césped recién cortado, lluvia: a ver, nómbren los olores de estas cosas y no las mismas cosas.
Y es, claro, como bien dices, porque el olor va directo a lo mas viejo del cerebro. El olor es previo al lenguaje. El olor no es simbólico, NO ES narrativo. No se integra a un argumento. Aunque resolviesen las cuestiones técnicas sería un craso error adosarle tal cosa a un aparato destinado al relato.



6
De: bicho Fecha: 2006-04-24 07:54

Me encanta el olor del napalm por la mañana.



7
De: Edulix Fecha: 2006-04-24 22:21

Lo del teléfono sin caqbles igual no, pero lo de escuchar música sin cables seguro que se lo imaginaban, sobretodo porque ni sabrían qué hacer con los cables. Así eran los conciertos :P. Y lo de comunicarse con alguien con sólo apretar una tecla.. no te digo, ¡vamos retrocediendo! antes se podía uno comunicar con el tipo que está en los cielos sin pronunciar una sóla palabra, y ahora dices de pulsar teclas.

Lo de los olores por ahora va a ser que no :)



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