Un profesional
Esta mañana leí este post de José A. del Moral, el tío de Alianzo (una empresa que no he entendido muy bien qué es lo que produce). La última frase del post me ha helado la sangre:
Aparecen varios blogs de empresas y consultores, lo que marca una clara tendencia hacia la profesionalización de la blogosfera.
Profesionalización. ¿Profesionales del qué, perdone?
No, un momento. Está claro que no voy a caer en el manido tópico de "esto se hace por pasión, y no por dinero", porque es un argumento que no se sostiene (los mejores genios del Renacimiento no movían pinceles ni cinceles si no tenían la bolsa llena de florines). No critico el deseo de lucrarse (depende también del cómo y del para qué, por supuesto).
Es el concepto de "profesional" el que me hace rechinar los dientes. ¿Qué es un profesional? ¿Alguien que hace bien su trabajo o alguien que da un tinte estúpidamente serio a su trabajo? ¿Qué diferencia hay entre el blog de un consultor y un blog de alguien que escribe para contar lo que le venga a la cabeza? ¿Cuál es más genuino? ¿Cuál es más agradable?
Imagino que por "profesionalidad" se entiende esa pátina de imbecilidad mercantilista con la que se recubre todo lo que no reluce de por sí. El amigo Fuckwoski, por ejemplo, la conoce bien: la ha sufrido en sus carnes durante años. Profesionales: vendedores de humo con un buen estudio de marketing a sus espaldas.
La profesionalización será una de las plagas del milenio. De hecho, ya lo fue en el pasado. Yo no quiero que alguien me diga que todo lo hace bien mientras, de hecho, está metiendo la pata hasta el núcleo terrestre. Estoy harto de ver esta amateurofobia, estas ganas de demostrar con falacias e ilusiones que las cosas se hacen de forma distinta si las hace un "profesional". Es creerse un cuento que no existe.
Tampoco voy a decir que los blogs deben seguir siendo un asunto estrictamente personal, es otra ingenuidad. El comercio es un poderoso pegamento social, y excluirlo de los blogs no es realista. Ya he dicho varias veces que uno, con su blog, hace lo que le sale de sus glándulas. También lo he demostrado varias veces, creo. Los escritores escriben para comer. Los periodistas y los redactores, más de lo mismo. El medio está ahí, se aprovecha...
Pero, por favor, no nos tomen el pelo con el rollo de la "profesionalidad". ¿Ok?

