Imagino que el amigo Kirai podrá confirmar lo que he leído en un interesante artículo publicado en Seed: "Big in Japan", en el que se explica que los científicos de alto nivel, en Japón, son un referente para la población en muchos niveles:
In 2001, the Japanese government drafted a state policy that focused on winning 30 Nobel Prizes in 50 years. If the results of a 2002 poll are any indication, it might work: Japanese boys aspire to be research professors more than to be baseball stars, a level of academic aspiration not seen in the West since the space race. Science celebrity has moved East, building a culture that treats Nobels like Oscars and new discoveries like home-run records.
[...]
Asians fawn over what the scientists wear and eat (like American movie stars, they often get comped), as well as their private lives—their wives are hounded for gossip on how their husbands are with the housekeeping.
Lo cual me parece bueno y malo al mismo tiempo.
Me explico: por un lado es magnífico que se reconozcan como positivas y como ejemplo a seguir las cualidades propias de los científicos, que se respeten a ellos y a la investigación, que los niños sientan un impulso romántico hacia el conocimiento, etcétera; pero, por otro lado, todo este hype puede producir situaciones desagradables, como el escándalo de Hwang Woo-Suk, el científico coreano que falsificó datos.
No es del todo saludable para la ciencia que haya semejante interés morboso (¿asiático?) por la vida y quehaceres de algunos científicos (en plan hagiografía); idealmente habría que dejar trabajar a un científico en santa paz, y no tocarle la moral cada dos por tres para que venga a inaugurar un museo, dar una charla o salir en una tertulia televisiva. A menos que el científico en cuestión sea una especie de cariátide emérita, de esas que circulan por ahí apoyadas en glorias pasadas. O un narcisista.
Sí, que sí, que ir por ahí mendigando fama y popularidad suele ser muy útil a la hora de obtener fondos (¿una democratización de la ciencia? ¿O más bien una demagogia barata?). A fin de cuentas es lo que han hecho durante años las mayores celebridades en el campo de la Inteligencia Artificial, por ejemplo, con afirmaciones a menudo de gran impacto y escasa solidez (siendo Ray Kurzweil el mayor especialista del ramo en darle aire a la boca).
Desde luego, uno no pretende ni quiere que España sea como Japón - aunque en casi todo nos dejen a la altura del betún (excepto quizá en los niveles de estrés - y aún así no estoy seguro). En España la gente reverencia a toreros, criminales, listos y petardas, gentuza y escoria variada de la prensa rosa, políticos corruptos, estrellas del deporte... Y así nos va en temas de I+D, claro.
Tal vez un modelo intermedio sería la mejor solución. ¿A alguien se le ocurre un ejemplo?

