Adoro viajar en tren.

Dicho esto: debo confesar que, en ocasiones, puede convertirse en un suplicio. Tomemos el tránsito que estoy efectuando ahora desde Murcia hasta Castellón. Mientras estoy sentado en el cómodo asiento del Talgo, el tren está recorriendo el tramo entre Elche y Alicante. A juzgar por los baches, las vibraciones y los saltitos que dan los vagones, uno juraría estar en un viejo expreso de la Segunda República.

A mi portátil no parece importarle - y eso es bueno. Si no me equivoco, la clase preferente de algunos trenes de alta velocidad incluye una toma de corriente alterna para laptops, vibradores, enormes currency-converters y otros utensilios de tipo executive. Claro que, para eso, hacen falta vías férreas en condiciones, y no unas que han sido construidas durante el reinado de Isabel II.

Y es que los trenes ayudan a mantenerme en forma y dar buen uso a mi testosterona.

Me explico: cuando viajo solo, suelo llevarme como mucho una mochila, una bolsa de hombro y un maletín compacto duro, reduciendo al máximo el volumen y optimizando los espacios (un criterio geek, sí). Estoy consciente de que ante la precaria e imprevisible situación de taxis, trenes, andenes y vagones, cabe minimizar riesgos y volumen de carga, so pena de perder valiosos minutos y echar al traste el P.T.T. (Plan Táctico de Transporte).

Cuando viajo con mi madre, sin embargo, la situación cambia. A ella le encanta ir tranquila, con lo cual mi nerviosismo y mis prisas le resultan harto incomprensibles. Además suele llevar consigo una cantidad notable de bultos: dos o tres bolsas con víveres y viandas, dos maletines extra, y una Jodidamente-Grande-Maleta™.

La Jodidamente-Grande-Maleta™ es un engendro que fue diseñado por el ejército soviético en 1942 para transportar munición pesada en el Transiberiano. Tiene la engañosa apariencia de una maleta grande, con ruedas y asas para transportarla a guisa de carretilla, y unas peculiares extensiones volumétricas - accesibles mediante cremalleras. Gracias a ellas, la Jodidamente-Grande-Maleta™ puede engordar.

Ahora mismo debe pesar alrededor de 60 kilogramos, y en ella podría caber Bud Spencer o dos Houdini (el Houdini es la unidad de medida estándar para maletas). Quien arrastra la JGM™, obviamente, soy yo. Para eso están los hijos grandes y robustos. Mas no me quejo, he visto bultos peores: cajas de cartón de televisores cerradas con cordel, maletines cuadrados de nylon, bolsas negras de basura amontonadas en rincones, etcétera.

Otra cosa divertida es el momento de la subida. Subir con la JGM™ es muy parecido a embarcar con un herido en un helicóptero, al más puro estilo Da-Nang. Y cuando uno sube a cinco vagones de distancia del suyo, como acaba de ocurrirme, la diversión es triple. Lo admito: debí suponer que el vagón 1 no estaba en la cabeza, sino en el culo del tren.

Así que me subí al último que pude alcanzar, ya que, como he dicho, mi madre es una persona tranquila, y no un sherpa eufórico (que es esa clase de gente que se pone a correr con un yak a cuestas). Una vez dentro del pequeño purgatorio o tierra-de-nadie que es el espacio entre vagones, la envié a modo de avanzadilla hacia los asientos. Luego, con mochila en el hombro, bolsa colgando, y aferrando la JGM™ por el asa, empecé la travesía.

Fue un épico y doloroso viaje. Perdimos a muchos hombres buenos.

Por lo demás, arrastrar maletas por un vagón de tren debe ser bastante parecido a hacerlo en la estación espacial MIR, con la diferencia de que en la MIR había mucha menos gravedad actuando (pero sí un espacio análogo). Algunos episodios destacables incluyen: el haber levantado la maleta de una señorita que obstruía el pasillo porque ella no quería hacerlo; empujar delante de mí la JGM™ mientras el azafato de RENFE me ofrecía repetidamente los auriculares, ignorando mi expresión asesina; sortear una caja de un televisor de 28 pulgadas que ocupaba el 60% del pasillo, engastada en el compartimento de maletas.

Me lo he pasado pipa, en serio. Siempre quisé emitir rudos "Sssshh" y "No hagáis ni un puto comentario" ante las pseudo-observaciones de algunos pasajeros, que me veían avanzando a trompicones y con la peor cara posible por el pasillo. Tengo un futuro asegurado como remero esclavo en las galeras romanas. De hecho, los crujidos del vagón al tomar curvas me recordaron los del maderamen de un barco veterano.

Por suerte todo eso ha terminado. Ahora mismo me hallo tumbado en mi confortable asiento, observando el cálido paisaje levantino mientras saboreo zumo de tomate y veo Crash por el circuito interno de televisión. De vez en cuando, una simpática voz pre-grabada me recuerda, en perfecto valenciano de la Huerta, con un tono rústico, pueblerino y encantado de haberse conocido, las paradas inminentes. Y todo va bien... oh sí, ya lo creo. ¡Soma, soma, soma!

# - Escrito por Fabrizio el 2006-07-01 a las 19:24


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Comentarios

1
De: El Tipo de la Brocha Fecha: 2006-07-01 20:06

¿Qué buen hijo no ha sido alguna vez tomado por mula de carga? Tanto en los viajes familiares como cuando acompañamos a nuestras madres a la compra, siempre somos víctimas de esa inexplicable teriantropía. ¿Será que sólo entonces nuestros hombros parecen más anchos y nuestros brazos más fuertes?

PS: Muy bueno lo del Houdini como unidad de medición para las maletas.



2
De: foroteleco Fecha: 2006-07-02 03:10

Me siento identificado con tu post Fabrizio.

Todavia recuerdo aquello de: Rodalia Civis ... destino Murcia ... via 2 ... SALIDA INMEDIATA ... No para en Torrellano, Crevillent, Albatera-Catral, Beniel ...

Y lo peor de todo es la fauna que te encuentras en el vagon: chinorris con los pies descalzos y apollados en el asiento de delante ... rabinos rezando (juro que lo he visto) ... incluso en ese tren se escapo aquel colgado que corto la cabeza a su familia (el asesino de la katana lo llaman).

En fin, lo que tienes que hacer es "aburguesarte" y hacerte con un coche como he hecho yo. Cuesta un pico al mes, pero merece la pena ... donde va a parar.

Salu2!

PD: Es la primera vez que posteo. Me encanta tu blog 8-)



3
De: cuchufletas Fecha: 2006-07-02 20:13

Yo pertenezco a esa raza diferente de personas que tiene el privilegio de poder utilizar el AVE para volver a casa. 50 minutos C.Real-Atocha, sólo 12 euros. ¡Chincha rabincha!...
(Eso sí, el pelearme con las maletas no me lo quita nadie, y yo no tengo la fuerza de Algernon para transportarlas :( )



4
De: Luis Amezaga Fecha: 2006-07-03 10:32

Entonces puedo contar contigo para cargar bultos. Es que tengo una mudanza prevista que...



5
De: Gon Fecha: 2006-07-04 10:49

A las madres les debemos ese esfuerzo. Prefiero llevar la maleta estilo Indiana Jones que empujar en un paritorio.

A propósito, he encontrado un gazapo: los que llevamos toda la vida hablando italiano sabemos reconocer los italianismos. "Estoy consciente" ¿querías decir soy consciente?



6
De: Algernon Fecha: 2006-07-04 10:51

Sí xDDD



7
De: Gon Fecha: 2006-07-04 23:42

Bueno, ha terminado en este instante el partido alemania italia... ¡¡Enhorabuena!!



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