Mañana termina la Escuela de Verano del SGDP, en Londres. Buen nivel de los ponentes, algunas charlas demasiado densas, otras brillantes, y una excelente atmósfera en general.

Si tuviera que hacer un balance del curso diría que la componente social de este tipo de eventos es, de lejos, lo más importante. He conocido a gente notable que trabaja en mi campo, y he podido establecer dos o tres alianzas provechosas. Con lo que, además de algún seminario de los peces gordos, la palma se la han llevado los Morning Coffee, Lunch y Afternoon Tea. Además del Cocktail Party, con su generoso surtido etílico (straight vodka included). Estoy pensando que el día de mañana podría pedir una estancia aquí. Pero ya se verá.

Por lo demás, hace calor. Mucho. En Gales están batiendo records, y en Londres hay un calor pegadizo y sofocante que no se recordaba desde hace casi un siglo - el registro más alto era de 1911. Pocos sitios tienen aire acondicionado - los autobuses no. Son las dos de la mañana aquí, y hace tanto calor que no puedo dormir. Más que un problema de temperatura debe ser un problema de infraestructura: no están acostumbrados a enfriarse.

Si al calor le unimos mi proverbial pereza, y la distancia que me separa de casi cualquier cosa interesante que pueda haber en Londres, tenemos servido un inmovilismo casi completo. El bono semanal de autobus descansa ahora mismo sobre la mesita de noche. La habitación del King's College Hall, por cierto, es espaciosa, aunque vetusta. Dispone de un lavabo, de un escritorio grande, una estantería para libros, un armario y, obviamente, una cama que arreglan con frecuencia semanal. Duchas y aseos se comparten para cada piso de un edificio - hablamos de dos duchas y dos aseos para media docena de habitaciones, lo cual es más que suficiente. Si dispongo de WiFi es porque el amigo David Gallardo me ha ofrecido amablemente sus datos de acceso temporal a Internet.

Las estructuras comunes de la residencia rebosan constantemente de adolescentes rusos, una marea rubio-asiática que ha venido para algún misterioso curso de inglés y para dar la tabarra durante la noche. Por la mañana la gente puede bajar a por un English Breakfast o un simple croasán. Estoy empezando a pillarle el gustillo a los baked beans, y temo haberme convertido en un yonki de esas pequeñas alubias en salsa anaranjada. Puede que la comida inglesa sea basura, pero es basura bien hecha y sabrosa - especialmente si viene acompañanada por una pinta fresquita - que no fría - de cerveza oscura.

Una rápida visita a un supermercado cercano (un Sainsbury's) me ha convencido de lo caro que es vivir por aquí. Y de lo distintas que son, por supuesto, algunas cosas. Apenas tienen pescado fresco, pero sí una sección de carnes bien cuidada. Fruta y verdura se muestran con el pudor de quien ha sido importado a hurtadillas. Los vinos vienen de los sitios más improbables, pero se puede comprar aceite de oliva ibérico. Campan a sus anchas pre-cocinados y congelados, así como las bebidas con gas y los quesos típicos, como el cheddar. He comprado un pack de cuatro botellas de agua Caledonian Still, y no sé exactamente a qué hace referencia el Still: ¿significa acaso que es agua de superficie - lagos y similares? ¿Estoy bebiendo el meado depurado de Nessie? Misterios.

Volviendo al tema estructural, es curioso comprobar cómo en Londres lo nuevo se superpone a lo viejo, en una especie de patchwork arquitectónico peculiar. Cableados y enchufes atraviesan visiblemente viejas paredes de ladrillos, y los cuartos de baño mezclan baldosas sesenteras y ventanas eduardianas con pegotes de calentadores eléctricos de los noventa, tubos de ducha de los setenta y fluorescentes ochenteros que se encienden tirando de una cuerda (tiene su encanto, lo reconozco).

Por la calle se respira la tranquilidad de quien está observado por 400.000 cámaras de circuito cerrado, policías en coche de paisano y patrullas de vigilancia compuestas por ciudadanos. Entrañables cabinas rojas y buzones imperiales le hacen compañía a siete millones de árboles, mientras los contenedores de basura descansan inalterados durante días en los patios internos, generando olores sospechosos.

Abundan las muros musgosos, y cerca del Támesis he visto alguna que otra gaviota. La ciudad guarda un tremendo parecido con Ankh-Morpork. Y el tráfico es, en mi opinión, lo peor. No sólo es constante, sino que carece de fluidez. Es frecuente ver atascos a todas horas. Y los pasos de peatones son ignorados por doquier - la gente atraviesa en cuanto tiene la oportunidad, ya que los tiempos a esperar para que el indicador pase a verdes son eternos.

Es una ciudad demasiado grande... demasiado grande. Demasiada superficie, demasiadas calles estrechas y meandros de asfalto, demasiados recovecos, demasiadas falsas chimeneas y autobuses de dos plantas. Y, quizá, demasiada gente. Que, a pesar de hablar 300 idiomas, no se junta ni mezcla como ocurre en Estados Unidos, sino que se amalgama manteniendo su propia identidad y dialecto, favoreciendo la aparición de guetos, barrios étnicos y bolsas selectivas de pobreza. El bendito Commonwealth.

Bueno. A ver si mañana saco alguna foto más.

# - Escrito por Fabrizio el 2006-07-21 a las 04:31


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Comentarios

1
De: David Gallardo Fecha: 2006-07-21 15:10

Llevant Power Rules!



2
De: lola Fecha: 2006-07-21 15:22

la basura se recoge en el reino unido una vez a la semana, creo... A mí me sorprendió lo de las fotos de tías en bolas dentro de las cabinas de teléfonos...



3
De: jaimemarlow Fecha: 2006-07-21 16:08

Still hace referencia a que es un agua sin gas, creo.



4
De: Mjar Fecha: 2006-07-21 23:04

Si puedes, antes de irte pásate por el Forbidden Planet, la Meca friki por excelencia en londres, dicen que es espectacular.



5
De: Camarada Bakunin Fecha: 2006-07-22 05:27

¡Deja de hacer el zángano y vete a ver museos! Hay más de lo que puedes imaginar. ¡No te pierdas el Tate Modern, por Dios!
Sobre la comida... hay de todo. Pero... ¿le estás cogiendo el gusto a las putas alubias? Lo que me faltaba por oír... Yo acabé comiendo en restaurantes chinos: sabor estándar para los que no nos gustan los McDonald's. Lo del precio de la fruta es de escándalo... Pero busca jamón ibérico, que eso sí que es para flipar con el precio. En Harrod's creo recordar que cotizaba al equivalente de 40.000 pelas el kilo. ¡Alucinas pepinillos!



6
De: Nfer Fecha: 2006-07-22 12:38

..y a pesar de todo, siete millones de árboles pueden mantenerse vivos?
Vaya, eso es digno de investigar (pues una gran ciudad *debe* tener árboles, y la excusa es que "no pueden crecer en el ambiente urbano")



7
De: david Fecha: 2006-07-25 17:52

Confirmo que el still water es por sin gas. Curiosamente en esto tambien están al revés, el agua por defecto es con gas.
Tu relato me ha hecho recordar la primera vez que llegué allí, hace ya mucho, mucho tiempo. Un saludo.



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