"Oh! oh! My feet of fire! My burning feet of fire! Oh! oh! This height and fiery speed!" (The Wendigo - Algernon Blackwood)
Estoy descubriendo el placer de caminar.
Desde hace una semanita, el recorrido que antes hacía en autobús, lo hago a pata. Trátase del trayecto que une la Estación de Cabañal a la Facultad de Psicología. Dos kilómetros y medio de avenida. Veinticinco minutos para mi poco entrenado organismo.
El comienzo, como siempre, está resultando complicado; especialmente cuando uno carga sobre la espalda una mochila de diez kilos, añadidos a otros treinta de masa corporal en exceso. Mi físico de quarterback jubilado no da para excesivas alegrías aeróbicas, pero uno intenta aprovechar las ocasiones disponibles para practicar cualquier tipo de ejercicio que no consista en machacar teclas y llevar papeles de un lado para otro. Dejando a un lado el ahorro marginal que supone evitar el bus, mi conocimiento del barrio va en aumento.
Mis piernas pueden empujar el doble de mi peso, pero andan muy mal en cuanto a resistencia. En los primeros días, después de 10 minutos de intenso caminar, mis tobillos pedían a gritos que pusiera fin a su sufrimiento. No creo que se trate de gota, sino más bien de pura y simple falta de costumbre. El calzado puede que tenga que ver también, no lo niego. Tras una semanita, con un calzado diferente, y la mochila más ligerita, los dolores han ido disipándose.
Pero queda algo pendiente. Un desafío.
Sí, señores: la avenida es el teatro de una muda batalla peatonal. Cada día me uno a un flujo interminable de transeúntes que van en mi misma dirección. Es imposible no fijarse en esa presencia constante, en esas apariciones repetidas de las mismas personas, a las mismas horas, haciendo el mismo trayecto. Sobre todo, es imposible no fijarse en esas personas que, en un momento dado del periplo, te adelantan. Con una de ellas, en particular, he desarrollado una especie de competición tácita, silenciosa, de tal guisa que ocurre a diario a pesar de no existir formalmente.
El contrincante es temible, un auténtico andador urbano, un velociraptor de las aceras. Con su bolsita de Zara en la mano, y una bolsa de piel negra colgada del hombro, el Metrosexual Wendigo devora pársecs con una facilidad pasmosa. Ligero y aerodinámico - pesará unos 68 kilos - avanza proyectado hacia delante, con la elegancia estoica de un avestruz creado por Armani. Todos los días, inexorablemente, me adelanta. No importa cuánta ventaja tenga sobre él, ni cuántos semáforos rojos interponga en su camino: antes de que llegue al cruce con la Avenida de Aragón, me adelanta.
Ya he desarrollado cierto sentido arácnido que me alerta de su cercanía: con un rápido cálculo, mi cerebro procesa la sombra alargada y la velocidad de aproximación, además de la cadencia de los pasos del objetivo. Eso me permite identificar con un margen de error razonable al Metrosexual Wendigo y el bamboleante bascular de sus largos y delgados brazos, sin duda un atavismo que recuerda la época en que los antepasados del M.W. eran dromedarios glabros.
Reprimiendo el impulso de hacerle zancadilla, aprovecho el adelantamiento para curarme en humildad, y recordarme a mí mismo lo mucho que me queda para convertirme en un aceptable caminante callejero.
Referencias (TrackBacks)
URL de trackback de esta historia http://fbenedetti.blogalia.com//trackbacks/43168
Comentarios
| 1 |
|
||
|
Confío en que cuando conduzcas no desarrolles ese sentido de la competitividad :-)
|
|||
| 2 |
|
||
|
Cuando descartes los relojes -todavía no los has descartado, ¿verdad?- desarrollarás un fino sentido por las duraciones.
|
|||
| 3 |
|
||
|
No sería mejor que soltaras lastre de tu mochila cuando te alcance? Vas soltando libros, el portátil... así, a igualdad de esfuerzo, llegarás más lejos. |
|||
| 4 |
|
||
|
Te iba a decir más o menos lo mismo que malambo, pero lo ha dicho mucho mejor que yo. Andando se disfruta de un "paisaje" (distinto al paisaje entendido habotualmente), se aprende al medir el tiempo de otra forma, se aprende a respirar y se adquiere consciencia de la propia presencia.
|
|||
| 5 |
|
||
|
¿Por qué mencionas la humildad?Es el enemigo,aquél que te priva de un glorioso comienzo del día,tienes que superarte,humillarlo,lograr ponerte a su altura y lanzarle una mirada despectiva y de suficiencia al adelantarlo (mientras ahogas los latidos desesperados del corazón y olvidas el dolor).
|
|||
| 6 |
|
||
|
!!has dado tu primer paso!!..e incluso ya planteas una carrera. Poco a poco verás como solo andar no es suficiente y comenzarás con otro gesto atávico, que es correr, y entonces tu contrincante quedará atras muy lejos...!!Bienvenido!!. Ya sabes que me tienes a tu disposición para planes de entrenamiento, calzado, etc. Hoy más que nunca..!!!Un triabrazo fuerte!!!. Carlos |
|||
| 7 |
|
||
|
Déjate el reloj en casa; siempre puedes consultar la hora (y la temperatura) en el primer poste de información o farmacia cercana :)
|
|||
| 8 |
|
||
|
Pues eso, every morning tomo el cercanías de las 8:55, penúltimo vagón del primer segmento, para bajar justo delante de la salida xD |
|||
| 9 |
|
||
|
practicar la ciudad mola.
|
|||
| 10 |
|
||
|
Pues me temo que yo también soy un velociraptor de las aceras, un caminante de pasos acelerados que sólo ansía llegar a su destino.
|
|||
| 11 |
|
||
|
Andar un buen rato todos los días es un ejercicio bastante más respetable de lo que parece a primera vista. Sólo un consejo: ten cuidado con el calzado. Bajo ningún concepto querrás comerte una fascitis plantar.
|
|||
| 12 |
|
||
|
¡Ondiá! ¿Quésseso? |
|||
| 13 |
|
||
|
El panorama físico que has pintado, si no es exagerado, es preocupante para alguien de tu edad, ciertamente. Y yo me preocupo de mi lastre de veinte kilos de más, cuando ando todo lo que quiera sin cansarme :P. Echa cuenta de lo que dice Epaminondas, aunque no se si eso de fascitis va a ser una insulto ;-), yo para la ciudad todavía no he encontrado nada que supere a las botas Panama que uso normalmente. Cuestan un pico, pero duran una eternidad y no ha nada más cómodo en este lado del universo. |
|||
| 14 |
|
||
|
Pues sí, tengo muy asumido que mi querido cuerpo atenta contra mi vida.
|
|||
| 15 |
|
||
|
La fascitis plantar (que no es que te salga un pie facha) es una molestia incordiosa que se manifiesta como un pinchazo en la planta del pie al andar/correr. El problema es que se cura con reposo; y uno por lo general no puede estar sin andar, con lo que la dolencia puede durar bastante. Si buscais por ahí, se ve que el sobrepeso puede empeorar la situación. En mi caso, hace unos cuatro años padecí algo parecido a esta dolencia (como buen machote, no fui al médico así que tampoco estoy muy seguro al 100%) y se solucionó cuando cambié de calzado.
|
|||
| 16 |
|
||
|
Ah, añado: desde que he dejado de andar unos 6 kilómetros todos los días al ir a trabajar (ahora vamos en coche) me resulta imposible bajar de 80 kilos. Lo que, visto de otro modo, indica que andar es bueno para perder peso.
|
|||
| 17 |
|
||
|
Seis en total, o tres a la ida y tres a la vuelta?
|
|||
| 18 |
|
||
|
Eran, unos 3 kilómetros desde el Metro hasta el trabajo. Ida y vuelta, y sumando algún intercambio largo en Avenida de América, más la distancia hasta la casa serían unos 7 km. Eso día tras día termina notándose. La clave es la constancia.
|
|||
| 19 |
|
||
|
Vuelvo a añadir: en mi caso la barriga no la he perdido andando/corriendo (se nota claramente que la cara se me queda algo más chupada, y desaparecen los indicios de papada) Pero barriga, lo que es barriga... uf, es bastante complicada de volatilizar... Pero vamos, antes de ejercicios más fuertes es mejor ir poco a poco.
|
|||
| 20 |
|
||
|
Zapatos cómodos. La barriga la bajarás siempre y cuando no te hinches a comer después de andar. Ya que estás, haz comida equilibrada (Grande Covian decia que habia que comer de todo, pero la mitad). Y el beneficio mayor lo vas a tener en tu sistema cardiovascular. Es imprescindible movilizarlo como prevención de patología cardiovascular futura. Cinco kms al día esta bien, pero si luego puedes ir alargando hasta hacer 1 hora caminando, perfecto. Si te sirve, hace tres años, justo cuando empecé a andar como único deporte, pesaba 130 kgs (180 cms). Ahora estoy con 92 (y bajando) y haciendo triatlón. Ya verás como lo notas para bien (hasta apuntarás mejor con el arco y todo, je,je,je). Un triabrazo. Carlos |
|||
| 21 |
|
||
|
Saludos.
|
|||
| 22 |
|
||
|
Yo estuve 5 años caminando hasta la facultad. Tardaba más de 30 o 40 minutos en llegar, a buen paso. Desde hace varios años es lo que más añoro de la época de estudiante. De echo ahora trabajo en casa y estoy deseando de que llegue mi mujer, (a quien conocí porque coincidíamos siempre en el camino), para salir y dar la vuelta entera al pueblo.
|
|||
| 23 |
|
||
|
Pues yo vengo de una experiencia que si araño mi barriga, pero de forma extrema. Acabo de terminar el Camino de Santiago, y estadisticamente hice unos 30 km diarios. Unos 850 en total. En un mes perdi 10 kg, y lo que aprendi en el camino seguro pesa muchisimo mas que eso.
|
|||
| 24 |
|
||
|
Hoy descubrí tu página en la web. Mucho gusto. Todavía no la he mirado en detalle, pero me resultó muy interesante. Me engancho con este tema porque yo también camino una hora diaria y cuando no lo hago por alguna razón, siento que me falta algo...Vivo en Rojas (Argentina) y te envío un fuerte abrazo. |
|||
Ver historias anteriores

