La otra noche asistí a un concierto de La Mafia Blues Band, grupo en el que mi amigo Vicente toca la guitarra - y además muy bien. Disfruté bastante - no es frecuente que asista a este tipo de eventos sociales, y cuando voy intento pasarlo pipa.
Como suele ocurrir cada vez que voy a un concierto, me puse a marcar el ritmo con las piernas y las manos nada más sentarme, en una especie de trance instintivo, arcos no-tan-reflejos disparándose en mi médula espinal y quién sabe qué otros factores neurológicos. El caso es que, después del concierto, me puse a reflexionar sobre mi hipercinesia musical y saqué alguna que otra tentativa de conclusión. Desde siempre muevo las piernas y palmeo sobre ellas intentando seguir el ritmo de las canciones.
Es imposible que me quede quieto.
Creo que acabo de descubrir dos pasiones largo tiempo reprimidas en mi interior por los motivos más diversos. Encerradas en el búnker motivacional, siento que yacen mis afinidades hacia la rítmica, bajo el disfraz del baile y las percusiones (que, en el fondo, vienen a ser las formas de expresión más antiguas y relacionadas en el ámbito acústico-atlético). Supongo que también tiene algo que ver mi enorme agresividad, también domada y mantenida a raya. Bailar y percutir un tambor me llaman poderosamente la atención, pero siempre he evitado pensar en ello.
Con el baile lo llevo, tal vez, crudo. Lo admito. No digo que haya que ser una sílfide para danzar (sólo hay que ver las piruetas que hacía el bueno de John Belushi), pero me cuesta imaginarme a mí mismo, un tipo que pesa más de cien kilos y con la masa de un lanzador de martillo, librarse en altos vuelos coreográficos, desahogándose y dando rienda suelta a su deseo testosterónico de encender los 650 músculos del cuerpo en una sola llama oxhídrica. Paciencia, me digo; además, mi timidez no ayuda para nada (el miedo de hacer el ridículo me supera).
Ahora bien, existe la otra alternativa: las percusiones. Concretamente, aprender a tocar una batería. Puede que en este deseo influya mi padre, que llegó a tocar ese instrumento con bastante pericia en su juventud, y que ha ido enseñándome algunas maravillas que se pueden lograr con un par de palitos y unas cuantas cajas, desde los virtuosismos de Billy Cobham hasta la solidez y creatividad de John Bonham (y eso hace que tenga gustos musicales de abuelete, claro). Mi hermano, que toca sin problemas media docena de instrumentos, ha acogido con escepticismo mi interés por el tema, y me ha aconsejado coger un palo y ponerme a reventar sandías.
Aunque es muy posible que reventar cosas se me de genial y me permita liberar una nada despreciable cantidad de energía, no es lo que yo consideraría una "actividad socialmente valorada", y tampoco constructiva. A fin de cuentas, incluso Richard Feynman se deleitaba con los bongos; ¿qué puede haber de malo en dar la batuta con una batería? La figura del batería siempre me ha gustado: lleva, junto al bajo, el peso de la melodía. Desde la sombra construye el esqueleto acústico de la canción, aporreando con precisión aproximada sus platos y tambores, lanzándose en súbitas estampidas y explosiones sonoras que abren el camino para el baile.
Conforme voy entusiasmándome con la idea pienso en el mayor problema de todos: elegir un sitio donde practicar. El garaje podría ser una buena opción, ya que probar en otra habitación queda descartado. Lo ideal sería una cámara anecoica hecha con cartones de huevos y material aislante; pero a ver quien sacrifica una parte de la casa para semejante capricho. ¿O me pongo a bailar?
A ver si voy a tener que reventar sandías...
# - Escrito por Fabrizio el 2007-03-01 a las 12:41
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| De: Gvs |
Fecha: 2007-10-09 01:28 |
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La verdad no hay nada com tocar la bateria, aparte que cuando ya empiezas a tocar en algun grupo, conoces mas y mas personas, viajas, te la pasas chido, como terapia, mientras tocas si se te borra el casette y solo piensas en el instrumento, puedes tocar el estilo que quieras dependiendo tu estado de animo, pero te advierto que se vuelve un vicio y una parte de la vida, para practicar, pues empesarias con un set sencillo de 5 piezas, me imagino que en tu cuarto cabe muy bien, busca alternativas en internet para hacer el cuarto a prueba de ruido, no necesariamente con cartones de huevo., un saludo y suerte
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