Al final cayó. Me refiero a la Nintendo Wii. La XBox360 no me tentó lo suficiente, a pesar de babear cada vez que veía un juego suyo en alta definición. Quise esperar a la Revolution nipona.
La compré el otro día, junto a The Legend of Zelda: Twilight Princess y Rayman Raving Rabbids. Y el mando extra con nunchuk llegará la semana que viene. Sí, las cosas hay que pillarlas bien pilladas. Pillarlas pa ná... es tontería.
La caja: bonita. La organización de todo el contenido: excelente. Tras poner la barra de sensores y conectar un par de cables, el pequeño bloque de la Wii estaba listo para el encendido. Pongo el CD de Wii Sports, que viene incluido de serie. La primera impresión es que el mando es cómodo e intuitivo. Pulgar para el botón A, índice para el B, el gatillo. La sincronización es casi inmediata, y tras modificar la sensibilidad a la luz del mando, el control demuestra ser suave y altamente fiable. No esperaba tanta calidad.
Ya que todavía estoy sin ADSL (sí, lo de Orange no fue bien), no he podido actualizar la Wii, ni tampoco ver el tema de los canales. La navegación es agradable (bonitos menús luminosos). Me ha sorprendido gratamente el tablón/calendario con la actividad diaria, el simpático Canal Fotos (sólo para tarjetas SD) y los Mii. Los Mii - avatars estilo monigote - son un gran acierto: mis padres ya se han creado los suyos; verlos interaccionar en la "plaza" les ha causado gran alegría. Y luego está la musiquita. La música de los menús de Wii está muy, pero que muy bien hecha. Pegadiza, y no molesta nunca. Si os la queréis bajar, hay un torrent por ahí.
Pero volvamos a la interacción.
Wii Sports parece sencillo, pero no lo es. Aún me estoy entrenando y pronto empezaré el plan de fitness (Nintendo debe tener algún plan oculto de mejora de la humanidad a través de los videojuegos). Por lo pronto juego media hora cada día, y termino sudando. Hacen falta como dos o tres metros cuadrados libres para jugar cómodamente. El boxeo es divertidísimo, lo mismo que el ténis. Muy relajante el golf. Los bolos son ideales para empezar. El béisbol no ha llegado a convencerme. Pero lo mejor de todo es que mis padres han captado en seguida la esencia del juego, y están entusiastas. Mi padre juega mejor que yo, y con eso lo he dicho todo. Eso merece una aclaración.
Desconfiado como soy, empecé a usar el mando Wii de forma simplificada, pensando que con movimientos esquemáticos habría sido suficiente. El resultado es que mi rendimiento ha sido el mismo de una gárgola: para jugar bien hay que simular movimientos realistas, ergonómicamente válidos: acompañar el "bolo", usar la "raqueta" apuntando, etcétera. Ese admirable trozo de hardware - que no vendría mal para aplicaciones en el laboratorio de psicología, se ha ganado ya mi respeto.
A pesar de la escasa calidad del altavoz incorporado, cumple a la perfección su cometido; en compañía del nunchuk se convierte en el mejor mando que haya probado nunca. Único coñazo: meter y quitar el cordelito en la pinza del mando complementario. Otra queja surge de los usuarios zurdos: la mayoría de juegos parecen concebidos para que tengas el mando principal en la mano derecha. Yo lo sostengo con la izquierda (siempre he sido zurdo apuntando y golpeando). Aunque algunos juegos admiten una configuración alternativa, otros no dejan elegir.
Y hablando de juegos: es evidente que quien pilla la Wii no quiere gráficos punteros. Para eso ya tengo un PC con una gráfica que vale por si sola como la Wii. Si bien es cierto que impresiona ver un juego en alta definición en una pantalla de 40 pulgadas, los gráficos no lo son todo (¿alguien se queja de que el World of Warcraft no sea foto-realista? Pues no). Los gráficos parecen los de una Playstation 2 on steroids. Se mueven bien, y los tiempos de carga son mínimos. La "jugabilidad" es el factor, con todo, más importante. Eso se nota con Rayman Raving Rabbids y sus 75 minijuegos con conejitos desquiciados. No me reía tanto con un videojuego desde los tiempos de "Day of the Tentacle".
Por lo que se refiere a "The Legend of Zelda: Twilight Princess"... es otro Zelda: argumento clásico, más de 40 horas de juego, y un apartado artístico magnífico. Los combates con espada no son lo que esperaba... pero tampoco es que el primer Zelda le diera una gran importancia al combate. Para matar a un enemigo basta con menear los mandos frenéticamente. Mucho más interesante es apuntar con el arco o el tirachinas, o usar la caña de pescar. Si uno quiere verdaderos combates tendrá que esperar algún juego de la franquicia Star Wars (y que no se quede en vaporware), ya que Red Steel es, según la opinión de muchos, un bodrio. Pensemos que la consola está aún pañales...
Eppur si muove.
Nota: el autor de este post no tiene ninguna relación comercial con Nintendo España, ni con industrias farmacéuticas, ni con granjas de conejitos psicóticos.
# - Escrito por Fabrizio el 2007-03-08 a las 19:20
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¡Vaya! ¡Mi primer comentario salió al final! Pensaba que no (me salió el error ese de "la bitácora que busca no existe", y bueno, ¡a reescribir!). Bueno, bueno, borra los que sobran, Lord Algernon, que no me gusta verme tan repetitivo, repetitivo, repetitivo, repetitivo,repetitivo, repetitivo, repetitivo, repetitivo, repetitivo, repetitivo...
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