Esta tarde tuve que acompañar a mi hermano a una de las enésimas audiciones que lleva a cabo el conservatorio municipal con sus alumnos y alumnas. El auditorio, por el tamaño de la ciudad (hablamos de casi 40.000 habitantes) no está nada mal: es razonablemente espacioso, relativamente bien construido, vamos, es un modesto auditorio de ciudad. Nada que reprochar a los arquitectos.

La audición en sí: normal. Alumn@s ansios@s poniendo a prueba las habilidades adquiridas a lo largo del curso, machacando teclas, rasgando cuerdas, soplando en tubos de madera o metal... Con sus pequeños fallos, sí, pero también con sus ilusiones, y todas las demás particularidades del evento.

Lo que más me llamó la atención, y no es la primera vez, es la suprema mala educación de muchos de los presentes a ese acto. No nos quedemos en golpes de tos inoportunos e insistentes, ni tampoco en ocasionales grititos de algún niño pequeño (¿hay que traer niños tan pequeños a eventos parecidos?)...

Hablemos por otro lado de cosas tales como mover ruidosos bolsos de plástico en la sala, hablar en tono normal, comer caramelos (es increíble lo potente que puede resultar el ruido de un caramelo bajo las muelas), dejar móviles encendidos (y recibir una llamada durante la ejecución de una pieza), reirse, roncar a pierna suelta, levantarse del sitio para ir a otro sitio sin esperar una pausa... O episodios tan sabrosos como ver unos padres dejar que su hijo de tres años suba al escenario por los escalones de madera, dejandole deambular como un pequeño imbécil pringoso (pobres niños, ¿qué culpa tienen?).

¿Hay un grupito de adolescentes en la sala? Prepárense, generalmente, para lo peor. Re-dios, ¿porqué tengo que sentirme tan viejo y tan Scrooge sólo porque les hago "ssshtt", o les digo que estén sentados, o siento repentinos impulsos homicidas hacia aquellos seres tan simpáticos que se pasan la obra por el forro jugando al tetris con el móvil?

Ahora podría hablar de educación, de ciudadanía, de disciplina, de problemas generacionales... paso. Seguro que hace 50 años la gente era capaz de producir el mismo ruido. Eso sí, si había que dar una hostia, se daba.

No me hagáis demasiado caso, estoy envejeciendo...

# - Escrito por Fabrizio el 2003-03-05 a las 04:21


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Comentarios

1
De: Vendell Fecha: 2003-03-05 06:58

Lo mismo debió pensar la semana pasada el operario que limpió la pota. ¿Nonsí?



2
De: alex Fecha: 2003-03-05 07:34

Imagino que hace 50 años también había gente de mi edad con poca educación, y en ambas épocas, con la correcta, como es mi caso, o eso creo :P



3
De: Algernon Fecha: 2003-03-05 08:02

Vendell, que yo sepa, el cesped no hay que limpiarlo. Y bueno, que yo sepa, en una fiesta no hay que guardar límites.

Por lo demás, enhorabuena, has logrado irritarme con 14 palabras, touché!



4
De: Ctugha Fecha: 2003-03-06 02:42

Es lo malo de escribir ebrio, Algernon.



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