Vademécum del Amor - Parte II
Herr Doktor Algernon Ferri Benedetti von Putten *
Universidad Sachertort **

En la primera parte hablábamos del proto-amor, una serie de premisas que el amante novel debía tener en cuenta para lograr establecer una relación. Una vez que por alguna misteriosa coyuntura del azar logra establecerse la relación, empieza una fase muy especial para los amantes, la llamada "vida en pareja", aunque mejor sería llamarla "simbiosis triangular imperfecta", debido a la presencia constante de una tercera persona - normalmente la suegra, o un amante, o un "viejo amigo", o simplemente el cartero (algunas escuelas del sur de Europa han sustituido el cartero con el fontanero, y la escuela española ha propuesto el butanero, pero eso no cambia la naturaleza de la tesis traída a colación).

Es difícil describir la pareja típica, porque no existe. Aún así existen rasgos comunes que una pareja media occidental puede identificar sin demasiado esfuerzo. Normalmente la vida en pareja supone compartir un espacio - generalmente muy reducido, el metro cuadrado es caro - y una serie de electrodomésticos y muebles (algunos de ellos tienen una única función, que es la de hacer bulto, como la máquina para hacer helado, o la calentadora eléctrica de huevos). Antes de describir la situación de simbiosis, toca describir la situación de entusiasmo inicial.

La mayoría de veces, la pareja se ha conocido en ocasiones de vida social, en las que el aspecto se cuida mucho más. Las mujeres están maquilladas, visten ropa interesante (interesante por el contenido que subrayan), y llevan perfumes exóticos y caros. Cualquier hombre que no haya sido castrado siente cierto atractivo hacia la mujer provocativa. Al mismo tiempo, el hombre intenta mostrar una apariencia varonil, viste ropas compactas y que marcan los pocos músculos del cuerpo, y se pone asquerosos perfumes musgosos que - dicen - gustan mucho a las mujeres, pero que en realidad sólo fueron probados con mapaches hembra (algunos hombres usan perfumes que le fueron regalados por la abuela y, en efecto, huelen a abuela).

Después de una serie de encuentros, el hombre y la mujer sienten que algo genuino ha nacido, y lo llaman "amor". En realidad apenas se conocen, pero ¡rayos!, la naturaleza tiene mecanismos de los cuales no podemos escapar. Tanto da: es el momento en que la pareja se forma, y en el cual los integrantes pueden optar por vivir en común. Se imaginan una versión alargada las 24 horas de lo que experimentaban en las escasas ocasiones en que se veían con anterioridad. Nada más equivocado. Hombre y mujer sufren casi enseguida una transformación radical e irresistible. La metamorfosis de la pareja se lleva a cabo en un plazo increíblemente breve, y directamente proporcional al tiempo acumulado de vida en común.

La mujer antes provocativa y sensual, se transforma en una especie de alienígena de quinta categoría, vestida con horribles pijamas de color azul pitufo o verde con manchas naranja, con zapatillas del oso Yogui o de los Picapiedras, el pelo recogido en un moño que tiene la consistencia del cemento. Las formas antes sensuales han desaparecido bajo los pliegues de ropa diseñada para humillar prisioneros de guerra. Puesto que la mayoría de mujeres trabajan fuera y dentro de casa, el cansancio es palpable en la mirada, una mirada que haría llorar de emoción a George Romero. El hombre tampoco se salva, obviamente.

El hombre antes varonil también se transforma, alcanzando el nivel máximo de cambios visibles durante el domingo por la mañana. La apariencia es generalmente la de un cavernícola sin afeitar, pero ojo, es un cavernícola que viste un pijama lleno de aberraciones ópticas, y lo más importante, calcetines blancos de algodón recogidos penosamente alrededor de la rodilla. Sabemos desde hace eones que el objeto menos excitante que pueda existir en el Universo conocido, es un hombre semi-desnudo con calcetines. Pero eso no parece importarle al varón emparejado. Imaginad la mujer que abre la puerta y topa con un sudoroso butanero, mientras que su compañero sentimental ha logrado arrastrarse hasta el lugar de trabajo: ¿tentador no?

En el próximo episodio hablaremos de la cama, sus peligros, sus - pocos - placeres y demás cuestiones suculentas.

[To be continued]

* El autor no se hace responsable de sus afirmaciones, resultado de una borrachera impresionante a base de mosto.

** El autor niega cualquier relación de parentesco con el famoso doctor Hidjoff Putten

# - Escrito por Fabrizio el 2003-04-09 a las 04:19


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Comentarios

1
De: Ctugha Fecha: 2003-04-09 04:50

Mejor que la primera parte.



2
De: Ctugha Fecha: 2003-04-09 04:51

Mejor que la primera parte, una prosa delirante.



3
De: Minna Fecha: 2003-04-09 05:33

Coñero, sí, aunque ciertamente nihilista ;]
Con esas premisas mentales cualquiera se acerca a un hombre (o mujer) en su vida, no? O al butanero, o al fontanero, o al jardinero, o al lechero, o...
En fin. ¿Qué se hizo del Algernon Enamorado? Hablando de su vida como una especie de aventura, de sus errores como de una deliciosa historia, de su dama como de una Penélope?
Recuerda aquella conversación que tuvimos. La ciencia, la racionalización de las cosas (la muerte de la magia, la impredecibilidad) no son más que esquematizaciones de lo que llamamos "lo de siempre" cuando casi nunca lo es. Nos empeñamos en entender, comprender y usamos modelizaciones mentales y generalizaciones bastante simples. Me niego rotundamente a avanzar con cualquiera de mis pies fuera del país de Nunca Jamás. Y en fin, todo esto daría para demasiadas conversaciones que, en el fondo, nada tienen que ver con un texto irónico y gracioso de leer, a estas horas de la noche. (Por cierto y para quien no lo sepa, estudio una carrera de ciencias). Vivan_las_ironías.
Un besito.



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