Es el primer dia de vacaciones del que dispongo, y esta mañana, con cierta prisa, me disponía a salir de casa, como siempre. El piso en el que vivo tiene una puerta blindada, con una especie de barra metálica que se empotra en el suelo cada vez que alguien da vueltas con la llave. No, me equivoco, hay dos barras: una que busca su agujero en el suelo, y otra que atraviesa un anillo metálico atornillado en el marco superior de madera. Además de eso hay cinco cilindros de acero que aseguran la puerta horizontalmente.

Es un típico aparato mecánico de tortura.

La cerradura ya había dado problemas en el pasado, pero la situación parecía estable. Como dije, salí del piso, e intenté cerrar la puerta: nada, al dar las vueltas no me dejaba extraer la llave. Así que animado por un chapucero espíritu científico, me dediqué a indagar unos cuatro segundos. Tras los cuales decidí limpiar el agujerito inferior, el de la barra, a ver si se había formado una "almohada" de suciedad que impedía las operaciones normales. Había mucha mierda, efectivamente. La quité con la llave, y cerré, esperando una mejora de la situación.

La llave, ahora, ni siquiera podia dar vueltas.

Asombrado, busqué por todos los medios una solución pacífica, sin lograr nada. La llave no quería moverse. Golpes tímidos a la puerta no daban fruto. Cuando pensé que tenía que llamar un cerrajero, una gota de sudor frio invadió mi frente, como un explorador confiado.

Un cerrajero. A las 14:00 horas. El día antes de las vacaciones. No. No. No.

Saqué la guia de teléfonos del coche, y llamé un conocido, que es fontanero, el cual me recomendó un cerrajero, el cual, a su vez, me dió el número de móvil de un amigo suyo que hacía reparaciones de esa índole, y cuyo móvil, tal y como esperaba, estaba apagado. Cuando pitó su buzón de mensajes, grabé un par de golpes de tos y colgué. La simpática cerradura había elegido el mejor momento para atascarse. El azar puede ser altamente perverso.

No sabía qué hacer. Si me iba a comer, corría el riesgo de dejar ahí una puerta mal cerrada. Por otro lado, puesto que se trataba de un primer piso muy bajo, hubiese podido intentar subir por una terracita trasera, levantar la tapa, intentar romper un cristal sin hacerme cortes, abrir la ventana, desactivar la alarma, abrir la cerradura y tranquilizar a los vecinos diciendo "No, no soy un caco, simplemente vivo aquí".

Finalmente decidí volver a abrir la puerta. Después de una docena de buenos golpes, la llave dió la vuelta y - ¡magnifico! - la puerta se abrió. Dar golpes como Chewacca en el Halcón Milenario me salvó de pagar docenas de euros a un tio con destornillador. En casa tenía un lubricante y me dediqué a darle caña a toda la caja de la cerradura. Ahora la vigilo, la muy maldita.

Pero eso no es todo. Ayer por la tarde, al parecer, en muchos hogares españoles, la línea ADSL cayó. Bueno, no es esa la expresión exacta. Cuando hay problemas de ADSL no hay ruido alguno, sencillamente desaparece la línea. Las luces de mi router estaban correctamente encendidas. Disponia de red local, y no era un problema de DNS, puesto que no funcionaba ningún ping a IPs hacia el exterior. Mirando las estadísticas del router ví que enviaba paquetes correctamente, pero que no recibia ninguno. No podía hacer nada.

Llamar a Telefónica para resolver un problema técnico es una versión económica del bondage sado-masoquista con cuero y látigo. Cuando hace dos meses alguien frió mi router desde fuera, vino un "técnico" de centralitas reciclado que no sabia ni siquiera usar un terminal en modo texto. Cuando se cayeron los servidores DNS por primera vez, un técnico me aconsejó formatear el disco duro. En vez de cambiar las DNS. Increible.

Llamé, y afortunadamente el problema era suyo. Después de pasar por los menús automáticos de "Mónica", la ciber-zorra digital de Telefónica (yo la llamo así, por la rima), otra voz automática me decía que esperara, pues habian problemas en la línea ADSL ("¿De veras? Jo, no me había dado cuenta"), y que estaban trabajando para arreglarlos. Cosa que sucedió dos horas después.

Conclusión:

Cuando se acercan las vacaciones, todo tiende a romperse. Esta serie temporal no parece azarosa. Mi teoría al respecto es sencilla: cuando las vacaciones son inminentes, es más fácil distraerse. Siendo más sencilla la distracción, nuestras acciones sobre las máquinas se convierten en desastrosas.

Ergo los bolsillos de fontaneros, carpinteros, técnicos de ordenadores y cerrajeros, se llenan.

# - Escrito por Fabrizio el 2003-04-17 a las 22:34


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Comentarios

1
De: Ctugha Fecha: 2003-04-17 23:00

A mi madre le pasó lo mismo. La sorpresa vino cuando llegó el cerrajero (ehhh, esta es la parte que no llegaste a conocer... intrigado, ¿verdad?). ¿Qué hace un cerrajero en la misma situación que Algernon? Recapitulemos: frente a una cerradura de seguridad que se encaja ni de coña, de esas de
varas metálicas que suben y bajan
y en techo y suelo se encajan

Pues muy sencillo. Abre su maletín de cerrajero y saca el instrumento, el cual es un utensilio para golpear repetidamente la cerradura hasta que termina por funcionar.



2
De: Algernon Fecha: 2003-04-17 23:02

¡Wow! Robarles la profesión no debe ser tan complicado al fin y al cabo... además alungos ganan más que un profesor titular xD



3
De: eva-lamaga Fecha: 2003-04-17 23:32

No puedo estar más de acuerdo contigo, algernon. Pero aunque te parezca lo contrario tú has tenido más suerte que yo. Mi router de wanadoo hace dos noches que hizo "blop" y se quedó sin una sola luz que anuncie que le pueda quedar siquiera un sólo soplo de vida.

Después de dos días colgada del teléfono (un 901 que por supuesto pago yo), al fin hoy me han comunicado que lo único que pueden decirme fijo es que no saben cuando podrán venir a cambiármelo por otro. .

Al parecer, tanto los técnicos de wanadoo como mi maravilloso router se han tomado unos días de descanso, sin pensar en que mi flamante pentium IV nuevecito carece de un triste modem para conectarse en casos de urgencia.

Ahora mismo te estoy escribiendo desde mi viejo pentium II conectado por modem a una linea de pago (otro 901 que por supuesto también pagaré yo) y cuya velocidad se asemeja mucho a la de un viejo caracol artrítico y renqueante

Visto lo visto debo de ser la única que no tiene vacaciones: :-(



4
De: Algernon Fecha: 2003-04-17 23:39

Las máquinas no son tontas, aunque el dueño (o dueña) no tenga vacaciones, saben cuándo los técnicos se encuentran menos disponibles... en los casos de emergencia yo me conectaba con el portatil. Pero ahora que en el portatil he instalado Linux, no puedo usar el winmodem integrado. Y las 901... así vamos en este país nuestro :)

Por cierto, ¿menudo machismo en las compañias de telecomunicaciones, no? En la atención al cliente son casi todas mujeres, y los técnicos son casi todos hombres. Conozco una chica muy maja que trabaja en una empresa de telecomunicaciones como técnica, pero debe ser una de las rarisimas excepciones...



5
De: rvr Fecha: 2003-04-18 00:37

Algernon: El problema no es de machismo a la hora de contratar, sino que las mujeres no están interesadas en hacer carreras y oficios técnicos.



6
De: Algernon Fecha: 2003-04-18 00:51

Rvr: en efecto ya en las carreras se nota la diferencia de sexos. Pero me pregunto el porqué de esta diferencia, que es interesante. ¿Es algo cultural? ¿Un circulo vicioso del tipo: "Las mujeres no se interesan en oficios técnicos porque las mujeres no se interesan en oficios técnicos"? ¿O realmente los oficios técnicos tienen elementos que despiertan las feromonas masculinas? Ni idea, no soy un experto en el tema...

Pero he encontrado un artículo interesante en http://courses.cs.vt.edu/~cs3604/lib/Workplace/Women.Leaving.html... y una tabla, siempre en la misma página, que es muy explícita:

Bachelor's degrees awarded in computer science:
1995 1997
WOMEN 18% 16%
MEN 82% 84%

Work Force Trend
Computer systems analysts and programmers:
1990 1997
Women 35% 29%
Men 65% 71%



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