El Mítico Agente Smith

Los Malos. ¿Qué haríamos sin ellos? Son el eje de toda actividad humana, el centro de gravedad de cualquier relato, película, sueño, poema, mito. Los Malos son el motor del cambio, son el fuego en el cuadro de los elementos. Son la transformación, la revolución, la actividad, la mutación. Como bien sabemos, todos los Buenos son conservadores innatos. Si por un lado los Malos hacen, los Buenos conservan. Algunos Malos, sin duda, son muy desagradables, y no merecen nuestro respeto, ni nuestra admiración. Pero otros...

Hay Malos que tienen mucha elegancia, mucha clase, mucha inteligencia. Malos con ideas, con motivaciones, sueños, ganas de ser comprendidos y aceptados, una filosofía particular. Los Malos son mucho más interesantes que los Buenos. Los Buenos son casi siempre fajos de músculos con poco cerebro, peones de la acción y de la trama, marionetas de un Deus Ex Machina perverso - y ahí cabe la ironía de todo el sistema épico: los Buenos sirven muchas veces el propósito equivocado. Los Buenos no saben porque hacen lo que hacen, no se plantean dudas, su cultura es generalmente inferior a la de un Malo. El Malo escucha música de calidad, se rodea de obras de arte, cita clásicos de la literatura (ergo), bebe vinos costosos, viste Armani. El Malo es superior al Bueno en todo, menos en una cosa: la ingenuidad.

Y es la ingenuidad la que lleva a la victoria del Bueno. La fe en todas las cosas bonitas y agradables del mundo, como el Amor, la Salud, la Familia... el bueno cree en algo, mientras que el malo apenas cree en sí mismo, y lo disimula de forma teatral y patética. Creer en sí mismo es la mayor preocupación del Malo. El Malo no posee un sistema de valores sólido, y se centra en objetivos generalmente carentes de cualquier implicación metafísica, como conquistar el mundo, eliminar a X, convertir Z en Y, etcétera. Naturalmente, el mundo no se divide únicamente entre blanco y negro. Existen múltiples ejemplos que contradicen lo que acabo de escribir: buenos y malos al 50%, malos que se disfrazan de buenos, buenos que se disfrazan de malos... Hay muchas combinaciones y analizarlas a todas es imposible.

El Mítico Alan Rickman

Traguemos un poco de saliva y admitamos que los Buenos son el producto de una mente enfermiza, que no existen en estado puro. El Malo gusta porque todos llevamos uno dentro, dando saltitos y gritando en voz alta cuando sentimos el peso de la ira y de la frustración ceñirse sobre nosotros como una medusa. Y cuando lo matamos una y otra vez en nuestras fantasías, en nuestras películas, en nuestros libros, no hacemos más que hundir el flotador durante unos segundos.

Porque los Malos nunca mueren del todo.

# - Escrito por Fabrizio el 2003-06-02 a las 20:36


Referencias (TrackBacks)

URL de trackback de esta historia http://fbenedetti.blogalia.com//trackbacks/8585

Comentarios

1
De: joaquin Fecha: 2003-06-02 20:53

Donde esté Darth Vader que se quite la nenaza de Luke Skywalker.



2
De: Caboclo Fecha: 2003-06-03 01:44

Hablas de unos malos y de unos buenos de unas películas-historias-novelas muy concretas, supongo, porque después están los malos de verdad, los que encarnan la maldad pero son muy parecidos a los buenos (¿el padre vecino de American beauty?). Y también están los buenos que figuran como malos porque así lo exige el guión (¿Lilo & Stich, quizás?), porque es necesario el malo para contar la historia: "Yo no soy mala, es que me han dibujado así", dice la chica en la peli de Roger Rabbit.



3
De: La Reina Borg Fecha: 2003-06-03 01:57

Algernon, tu pensamiento es tan tridimensional...



4
De: Moe Fecha: 2003-06-03 04:27

sin malos no habría buenos y viceversa. el malo incita al bueno a hacer buenas obras contra él, asu vez y simultaneamente el bueno incita al malo a que le haga pupa. Igual que las reacciones redox. Todo es química en la vida, como dice mi profesora
XD



5
De: Oze (El Erizo Azul) Fecha: 2003-06-03 05:36

Me parece un texto muy brillante... aunque echo en falta un tipo de malo... el malo bueno. Sí, suena raro, pero existe y además es el más común, el tradicional. Es el malo tipo Frankenstein: seres marcados por su fealdad, por sus defectos físicos y/o psíquicos, por su frustración por no ser "normal", o simplemente por su propia y lógica naturaleza (¿o esperan que el lobo de caperucita sea vegetariano?).
Pobre Polifemo, que siendo un cíclope de 30 m. de alto es agriamente rechazado por la bella Galatea, a la que ama y que mide 1.60 m aproximadamente. Pobre Hombre Lobo, golpeado cada noche cuando sale la luna por la necesidad de devorar carne humana y no poder conformarse con un filete o una hamburguesa del Mc Donald. Pobre Conde Drácula, enamorado y obligado a ser inmortal... porque la verdad es que eso de ser inmortal tiene que ser un poco coñazo... ¿o no?



Nombre
Correo-e
URL
Dirección IP: 54.161.82.122 (1b1c35a4d3)
Comentario

Ver historias anteriores