"Opino que las informaciones sobre mi muerte han sido sumamente exageradas".
Mark Twain
Antes que nada, aviso que en este post se habla de la muerte: si os molesta el tema pasad de este post, o leeros algún libro de Terry Pratchett *
Como todos sabemos, muchísima gente transcurre parte de su vida en Internet. Cuando la cosa se hace importante, es probable que una persona pase mucho tiempo conectado, con un ritmo de actividad prácticamente cotidiano: todas las noches en un chat X, a la hora Y... lectura cotidiana de e-mails, participación en foros y Grupos de Noticias, entradas en un blog, aparición en los servicios de mensajería instantánea, etcétera.
Dejemos a un lado lo politicamente correcto, la superstición de tocar madera, y demás tonterías. Supongamos que yo soy esa clase de persona, y que mañana la palmo. Muerto, kaputt, game over. Algo repentino, inesperado, imprevisto, azaroso. ¿Qué pasaría con la parte de mí que vivía en Internet?
Internet está hecha de lapsos, ciclos de actividad/descanso, fechas de caducidad, límites. Si mañana me ocurriera algo, y nadie hubiera recibido instrucciones al respecto, mi cibercuerpo empezaría a oler mal. Después de una semana sin entradas en el blog, ¿empezaría alguien a preguntarse qué le pasa a X? Y después de un mes? ¿Dos meses? Quizá sí, quizá no. Hay muy pocas formas de saberlo.
El buzón de correo pronto se desbordaría por el SPAM y los mensajes acumulados: una vez lleno, rechazaría todos los demás mensajes explicando que el espacio límite ha sido alcanzado. En algunos casos, las cuentas y las cookies caducan, con lo que el usuario deja de existir en las bases de datos repartidas por todo el planeta. El nick de IRC se borra al cabo de un mes, y algo parecido pasa con el login de la mensajería instantánea.
Las huellas del usuario en la Red de Redes desaparecen de repente: la IP ya no hace acto de presencia en los contadores de estadísticas, ni en los logs de servidor. Ningún comentario, ninguna información novedosa. El móvil, si es que alguien lo tiene, no contesta. La empresa que administraba el espacio web de pago del desafortunado usuario, decide cerrarlo tras comprobar que las últimas facturas no han sido pagadas.
Probablemente ya han transcurrido más de tres meses y nadie sabe que X juega a cartas con los gusanos. "¿Estará X mosqueado por algo?", "A lo mejor se le ha roto el modem ADSL", "Quizá ha cambiado de país", "Quizá la NSA y la CIA le buscaban". Pero nadie sabe la verdad. Internet es algo relativamente joven, nunca se ha planteado nadie esta clase de problemas. Ni que esto fuera un jodido paraíso donde todos viven eternamente.
Me pregunto cual podría ser una "solución" al respecto. He navegado en muchísimas páginas, y pocas veces he visto algo parecido a una esquela fúnebre. En una ocasión, en una web de clanes de juego on-line que visitaba, murió un usuario en un accidente de tráfico. Alguien se enteró porque eran vecinos, y publicó un post. Por otro lado, las contraseñas cambian: si X dejara de existir, y no hubiera anotado sus contraseñas, sería muy dificil acceder a las partes de su Yo digital.
Imaginad por otro lado que ocurriera algo parecido a lo que le pasó a Mark Twain, y que un usuario con un sentido del humor realmente extraño declarara que sóis un fiambre. ¿Embarazoso, no? Pues bien, el día que inventen un GIF creado dinámicamente por un servidor que a su vez está conectado a un aparatito que tome las constantes vitales de un usuario, podremos estar probablemente seguros de si estamos vivos o no a través de Internet.
Porque otra forma, a mí, no se me ocurre.
* Si a alguien le molesta el tema, no tiene porque leer este post. Considero que una persona madura acepta el fenómeno que llamamos "muerte" como algo natural. Si millones de personas han visitado y siguen visitando páginas como el Death Clock, no entiendo qué problema puede haber.