Figuratively speaking, el ser humano pasa un tercio de su vida en la cama - o en el sofá, o debajo de un puente, o en cualquier lugar lo suficientemente horizontal. Es decir, dedica más del 30% de su existencia al placentero acto de dormir, pernoctar, yacer, quedarse frito, reposar, descansar, hacer el muerto, etecé, etecé. Cualquier diría que se trata de un asunto muy importante. Lo es, querido Watson.

Las personas que sufren de insomnio u otros trastornos del sueño son muchas, y las ventas de somníferos, notables. También hay gente que no logra dormir porque alguien le está apuntando con una pistola, o porque ven un Jumbo volando hacia la ventana de su habitación: no son realmente trastornos del sueño, así que no hace falta preocuparse. Afortunadamente, algunos no tenemos estos problemas.

Yo, por ejemplo, duermo como un tronco desde 1982. Nada me impide dormir mis ocho horas diarias de sueño, y los despertadores no tienen ninguna utilidad práctica conmigo. Es algo que * necesito *, independientemente de lo que me digan los neurólogos: que si durante el sueño regeneramos los tejidos, que si la memoria hace sus backups, que si se desfragmenta el disco duro... pongo una almohada por encima de tanta especulación, ale.

Sería tentador describir todo el mundillo relacionado con el dormir: calidad de almohadas, somieres y colchones... mantas eléctricas que os fríen los genitales... camas de agua que pronto o tarde explotan... el maravilloso mundo de las ventosidades debajo de la manta... el perro del quinto piso que se pone a ladrar a primeras horas de la mañana... lo desastroso que resulta el desayuno en cama con café hirviendo... los ronquidos de la otra persona, que inspiran deseos homicidas...

Tomemos por ejemplo a los muebles del descanso. Todo occidental que se precie, dormirá encima de un colchón. Los colchones de los hoteles baratos, suelen ser blandos como arenas movedizas, y ruidosos. En un principio puede que parezcan cómodos, pero es una mera ilusión: os despertaréis con dolores en la espalda y tendréis que caminar como el Jorobado de Notre Dame durante siete días. Los colchones demasiado blandos son como los postres demasiado dulces.

Las mejores camas, son duras: no digo que tengan que ser de piedra, pero nos acercamos bastante. El cuerpo humano es ya de por sí bastante soft: la dialéctica del sueño impone que para llegar a un descanso óptimo, la cama deba ser lo opuesto, es decir, robusta, silenciosa, austera. Algo parecido ocurre con la almohada. ¿Os acordáis de la famosa Therapy Pillow? Es un refinadísimo accesorio de tortura que tiene este aspecto inofensivo:

Therapy Pillow

Bien, yo la probé, y sencillamente no sirve para nada. Es más, la impresión que me causó era análoga a la producida por uno de esos muebles que se utilizaban para cortarle la cabeza a un condenado a muerte en la Edad Media. El cuello bien visible, estirado... * TLUNK *. La única función de la almohada es disponer un sitio cómodo donde poner el coco: cada uno tiene sus preferencias, imponer un estándar es absurdo. Hay gente que duerme sin almohada, y gente que duerme con tres.

Incluso hay gente que se ha casado con la almohada, y la abraza cada noche.

Lo cierto es que dormir con alguien tiene sus ventajas e inconvenientes. Los solteros, gozamos de una cama toda para nosotros, y la invadimos sin preocupaciones. Nos arropamos con mantas, nos envolvemos en metros y metros de edredones, hasta despertar con pinta de brazo de gitano gigante. Abrazamos nuestro osito de peluche favorito, dormimos desnudos o en pijama, leemos hasta las tantas, escuchamos nuestra música y, por supuesto, no estamos moralmente obligados a hacer la cama (operación complicadísima - que sólo se domina tras un master de dos años en West Point).

Con otra persona, la cosa puede complicarse. Todo depende del buen humor y de la complicidad entre los que comparten el colchón. Excepto durante el sexo y las demostraciones de afecto, la cama compartida es un campo de batalla: existe un lenguaje de posiciones, gruñidos, ronquidos, empellones, cachetes, flatulencias... es riquísimo, y creo que algunos antropólogos de Manhattan ya están investigando el tema.

Puede ocurrir, por ejemplo, que una de las personas invada el espacio de la otra, y ésta puede reaccionar de forma diversa: con agresividad, rechazando al invasor; pasivamente, aceptando que algunos kilos de carne de foca ocupen la superficie del pack; huyendo hacia los bordes de la cama, con resultados a menudo desastrosos. Puede que una persona sienta impulsos libidinosos, o por instinto busque calor y adiposidades suaves sobre las que descansar, pero casi nunca este impulso coincide con el del otro individuo.

A veces la guerra se hace sangrienta: infinitas contiendas cuyo objeto es la manta... las almohadas se sustraen como rehenes... y uno de los bandos, generalmente el masculino, empieza a usar armas químicas y bacteriológicas: flatulencias de distintas clases, como el Modelo Silent Killer, inaudible pero rico en metano. O el Modelo Flaming Fart, ruidoso y divertido. Por no hablar del temible Cuesco Dumbo, que levanta las mantas medio metro, causando asombro y aplausos. El arsenal se completa con sudoración olorosa en verano, aliento matarratas ("Te dije que no cenaras con cebollas") y, por supuesto, ronquidos.

Roncar es algo universal: la persona afectada abre la boca y empieza a emitir un ruido áspero y potente, como el de una Harley que no quiere arrancar. No es tan complicado dejar de roncar: normalmente, basta con ponerse de lado, permitiendo que los tres kilos de lengua que tenemos dejen de apoyarse sobre la úvula y otras estructuras que la evolución nos legó para facilitar los divorcios. Me enteré hace poco que existe una asociación de Roncadores Anónimos.

Existen diversas soluciones en el mercado, todas ellas bastante inútiles. Una que me gusta mucho es el Snore Stopper: consiste en un aparato de dos kilos que se lleva en la muñeca como un reloj de pulsera... se supone que detecta el ronquido antes de que se haga audible y molesto, y aplica una "imperceptible" descarga eléctrica en la piel del usuario. Supongo que los ronquidos no son la única cosa que elimina, pero la tecnología avanza que es una barbaridad, y los americanos prefieren una descarga eléctrica a los gritos de su mujer.

Otro día os hablo de los sueños y de sus peculiaridades, que esto se está haciendo demasiado largo...

# - Escrito por Fabrizio el 2003-07-01 a las 02:02


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Comentarios

1
De: Kalitro III el Jevivolador Fecha: 2003-07-01 02:26

Bwhahahaha. Muy divertido, sobre todo teniendo en cuenta que hace nada han empezado obras justo bajo mi casa. Una delicia despertarse los sábados a las 8 de la mañana...



2
De: Gemilla Fecha: 2003-07-01 02:27

Alger, Alger... muy interesante pero al ver el titulo pense que era por otro tema... ^_^U
jijijiji



3
De: EthErwAvE Fecha: 2003-07-01 02:33

juas, o sea que realmente ALGUIEN ha probado las almohadas cervicales esas...



4
De: Ctugha Fecha: 2003-07-01 02:42

Yo tuve una infancia de sueño irregular, una adolescencia de insomnio y una juventud de tronco.



5
De: Algernon Fecha: 2003-07-01 02:52

Lo mejor es dormir como en Corea o Japón.. sobre el suelo, con un tatami... ahorras espacios, y duermes de puta madre.

Gemilla: como siga así, me presento a los castings del Club de la Comedia, así dejaré de dar la lata aquí...



6
De: Ctugha Fecha: 2003-07-01 02:56

Bueno, yo tengo mi colchón duro-como-piedra puesto en el suelo. Además tiene la ventaja de que te despiertas rodando.



7
De: Vendell Fecha: 2003-07-01 04:40

En el fragor de esas pelas de sumo que describe no es infrecuente que una de las partes acabe arrastrando el careto por la pared, empujado por la mano de la otra parte.

El gotelé deja unas marcas fácilmente identificables, similar a la picadura de algunas medusas.



8
De: canopus Fecha: 2003-07-01 05:31

¿De que color es tu cama, Algernon? ¿Verde feo de ese?



9
De: Algernon Fecha: 2003-07-01 05:59

Oh, no no no, el color no importa :P



10
De: Teresa A.M. Fecha: 2003-07-01 06:56

La cama puede convertirse en un potro de tortura o en el edén... una cárcel obligada o un refugio del que nunca saldriamos. Va por rachas. Temporadas de páramo desolado, con la pared o el vacío como única compañía. Epocas en las que no existe lugar comparable... ni falta que hace seguir buscando.



11
De: JR Fecha: 2003-07-01 09:35

Con lo a gusto que se duerme en el palo de un gallinero..

Tsk, tsk, señoritingo...



12
De: Martin Pawley Fecha: 2003-07-01 10:27

Compañero Algernon, la próxima vez que le oiga decir por eses rincones nocturnos de la red que está usted "escaso" de ideas, que no se le ocurre que decir, etc, le recordaré sus estupendos posts diarios...



13
De: Algernon Fecha: 2003-07-01 16:27

Compañero Pawley, es usted demasiado clemente conmigo xD



14
De: Algernon Fecha: 2003-07-01 19:15

Por cierto, gracias por el comentario Teresa.

JR, ¿qué es un "palo de un gallinero"? O_o



15
De: Martin Pawley Fecha: 2003-07-02 02:20

Clemente, yo? Pregúntele a Vendell!!! ;-)



16
De: [Quique] Fecha: 2003-07-02 02:44

No sabe lo q es el palo de un gallinero... tsk tsk.

Estos días precisamente oía en la tele una información sobre un estudio que afirma como conclusión q el mejor lecho para dormir no es el más duro, ni el más blando, sino el de firmeza intermedia. Los colchones duros no ofrecen alivio a las personas con dolores crónicos de espalda, mientras q un colchón intermedio alivia en gran medida. Y en general, proporciona un meor descanso. De almohadas no decían nada. En eso estoy con Algernon totalmente.

Y ya véis chicas, q mucho blablabla pero a Algernon lo primero en la cama es dormir.



17
De: jose luis Fecha: 2003-07-02 03:13

Nada como un colchón de fakir



18
De: Algernon Fecha: 2003-07-02 03:20

[Quique] xDDD Pues sí, lo primero es dormir :P

José Luis, xsageraoooo :P



19
De: Dominatrix Fecha: 2003-07-03 20:46

¿Dormir? hay que merecérselo precisamente en ese mueble.



20
De: NENE Fecha: 2005-09-22 17:39

CALLENSEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!



21
De: Hugo Fecha: 2005-12-21 15:01

nuuuu



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