He vuelto. I'm back. He regresado del no-se-qué-espacio-temporal.
¿Por dónde empiezo?. Diez días de casi absoluta ausencia del ciberespacio causan extraños efectos en un blogoadicto como yo. Uno siente que la vida sin Internet es posible. ¡Rayos! Es esa clase de pensamientos que deberían evocar una seria preocupación en todos nosotros. ¡Diez días sin apenas tocar un ordenador y sigue vivo! ¡Que alguien traiga una camisa de fuerza! - y de paso unos calcetines limpios.
El caso es que vuelvo y veo que pocas cosas han cambiado, aunque los intervalos entre los ciclos de mutación de una comunidad virtual sean muy breves. Topa uno con noticias muy tristes, noticias menos tristes y noticias definitivamente no tristes.
Permítanme una frase llena de falsa modestia: creo que no se me ha echado de menos. Exceptuando algunos hilillos de baba que veo brillar en la semi-oscuridad de este cuarto virtual, considero que en diez días habéis podido disfrutar de un periodo de relativa sequedad, lejos de posts húmedos y demás elucubraciones grotescas que causan menos sonrisas que un pierrot.
No estoy seguro de si resulta conveniente detallar el cómo, el porqué y el cuánto - sí, el cuánto - de mi viaje/desaparición/peregrinación... eso de la intimidad vs. exhibicionismo es un tema harto manido, y no lo tocaré (además huele fatal). Podría decir algunas cosas... que he visitado el Sur... que he conocido a una persona maravillosa (
) y que he tenido otras estupendas experiencias con Renfe (cosas tan pintorescas como vendedores de cuchillos y llaveros, asientos que se descomponen, gente que considera que el vagón es una habitación más de la casa, etecé etecé).
Lo único que sé ahora mismo es que debo redactar un trabajo para una asignatura, estudiar para dos exámenes, pensar si sacarme el carnet de conducir*, dar la lata en el departamento, deshidratarme haciendo un poco de deporte y, por supuesto, molestaros con mis posts. Siempre y cuando no tengáis una idea mejor, claro.
* Es un trozo de papel embarazosamente rosáceo que otorga a quien lo posee el derecho de atropellar inocentes, gastar gasolina, tocar la bocina e insultar a los demás desde un cómodo habitáculo con aire acondicionado y cinturones de castidad seguridad.
# - Escrito por Fabrizio el 2003-07-21 a las 03:06
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